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Feminicidios

Sinaloa, las mujeres y el costo del narco

Mientras se acerca la captura del Mayo Zambada, en Sinaloa las mujeres siguen pagando el costo más alto del narco: feminicidios, desapariciones, desplazamiento forzado, viudez y orfandad.

Por Guadalupe García
Sinaloa, las mujeres y el costo del narco

Sinaloa, las mujeres y el costo del narco

Publicado el 8 de julio de 2024 · Categoría: Feminicidios

Pocas semanas antes de que Ismael "el Mayo" Zambada sea capturado en Estados Unidos en circunstancias todavía no completamente claras (lo que ocurrirá a finales de julio), Sinaloa vive una violencia que las cifras nacionales tienden a invisibilizar. La narrativa pública privilegia a los hombres protagonistas —capos, sicarios, militares, gobernadores— y deja en segundo plano lo que las mujeres sinaloenses cargan en su vida cotidiana: feminicidios sostenidos, desapariciones forzadas, desplazamiento, viudez de luto largo, orfandad masiva, violencia política y económica. Esta semana, antes de que la conversación nacional sea capturada por el evento extraordinario que se aproxima, queremos detenernos en lo ordinario: el costo de género del narco en Sinaloa.

Las cifras que importan

Feminicidios: Sinaloa registra entre 30 y 35 feminicidios al año en promedio. La cifra absoluta es menor que en Edomex o CDMX, pero la tasa por habitante es alta. Una proporción significativa está vinculada a contexto de criminalidad organizada (víctimas de represalias, parejas o familiares de hombres en disputa, mujeres en redes de explotación sexual).

Desapariciones: Sinaloa tiene aproximadamente 5,000 personas desaparecidas registradas; las mujeres son alrededor del 30% de los casos. Los colectivos de búsqueda (Sabuesas Guerreras, Las Rastreadoras) han identificado fosas clandestinas con presencia femenina específica.

Desplazamiento forzado: comunidades en la sierra (Badiraguato, Cosalá, Mocorito, Sinaloa Municipio) viven desplazamientos masivos cuando hay confrontaciones armadas. Las mujeres frecuentemente lideran el desplazamiento (cargan a hijos, atienden a personas mayores). Los albergues son temporales e insuficientes.

Viudez y orfandad: cada hombre asesinado en Sinaloa deja, en promedio, una viuda y dos hijos. Las cifras acumuladas desde 2008 (inicio de la "guerra contra el narco") superan las 30,000 viudas en el estado. La atención específica del Estado es prácticamente nula.

Trata y explotación: Sinaloa es estado de origen, tránsito y destino. Las redes de explotación sexual operan articuladas con criminalidad organizada. La SEIDO ha desmantelado algunas redes; otras operan con impunidad.

Las Sabuesas Guerreras y Las Rastreadoras

Las dos colectivas de búsqueda más reconocidas de Sinaloa son emblemáticas del trabajo que hacen las mujeres ante la falla del Estado:

Las Sabuesas Guerreras, fundadas por Mirna Medina tras la desaparición de su hijo Roberto en 2014. La colectiva ha hecho hallazgos importantes en zonas rurales del centro y norte del estado. Mirna ha enfrentado amenazas, hostigamiento y dificultades de protección.

Las Rastreadoras del Fuerte, en el norte del estado, fundadas por mujeres que coordinan búsquedas en el municipio de El Fuerte y zonas aledañas. Su trabajo ha permitido identificación de restos en fosas clandestinas y entrega digna a familias.

Ambas colectivas trabajan con presupuestos mínimos, riesgo personal alto, y con recurrente conflicto con autoridades estatales por acceso a información, protección y articulación con búsqueda institucional.

Los feminicidios que pesan

Algunos casos sinaloenses específicos que merecen ser nombrados:

Paola Buenrostro de la Cruz (no la del caso emblemático trans en CDMX, otra Paola), asesinada en Mazatlán en febrero. Su caso fue tipificado como homicidio común inicialmente; la familia y colectivas tuvieron que pelear la reclasificación.

Mujeres víctimas en confrontaciones: enfrentamientos entre células del Cártel de Sinaloa o entre cártel y fuerzas federales han dejado mujeres muertas en su propio hogar o en vehículos por estar en el lugar equivocado.

Mujeres en redes de "novias del narco": jóvenes reclutadas con promesa de relaciones glamurosas, frecuentemente asesinadas cuando dejan de ser útiles o cuando hay conflicto entre parejas masculinas. Es feminicidio aunque rara vez se tipifique así.

Familiares de víctimas: hermanas, madres, hijas de hombres asesinados que reciben amenazas, hostigamiento o son asesinadas como mensaje. La violencia colateral es sistemática.

Lo que falta nombrar

La conversación pública sobre el narco en México prioriza a los hombres. Cuando captura ocurre, los medios cubren al hombre capturado: sus relaciones, su poder, su descendencia masculina. Las mujeres aparecen como anécdota: la esposa, la amante, la "narcojunior".

Esta plataforma sostiene que la conversación tiene que cambiar: el narco también es problema feminista. Los costos que las mujeres sinaloenses pagan no son secundarios. Son centrales.

Lo que toca exigir

Una. Ampliación del Mecanismo Federal de Protección a Sinaloa con presupuesto operativo real para defensoras, buscadoras, periodistas.

Dos. Censo y atención a viudas y huérfanos del narco. Una política pública específica que reconozca la dimensión y articule reparación, atención psicológica, becas, apoyo económico.

Tres. Centros de Justicia con capacidad reforzada en Culiacán, Mazatlán, Los Mochis. La saturación en momentos de crisis es sistemática.

Cuatro. Investigación específica de feminicidios vinculados a contexto de criminalidad. La tipificación correcta y la investigación con perspectiva de género son obligaciones que el estado de Sinaloa frecuentemente no cumple.

Cinco. Apoyo a colectivas de búsqueda con presupuesto, protección, articulación institucional. Sin Sabuesas y Rastreadoras, miles de personas seguirían sin localizar.

Seis. Política de prevención dirigida a mujeres jóvenes, especialmente en zonas rurales y semi-rurales, sobre los riesgos del reclutamiento, la trata y las redes de explotación.

Lo que toca decir

A las mujeres sinaloenses: ustedes saben más de violencia, de duelo, de búsqueda y de resistencia que la mayoría del país. La conversación pública les debe presencia, atención y reparación. Esta plataforma se compromete a dejar de leer Sinaloa solo por sus capos. Las víctimas, las viudas, las buscadoras, las desaparecidas: ese es el centro.

Cuando llegue la noticia de la captura del Mayo —que llegará pronto— vamos a recordar que el saldo del modelo de violencia que él representa lo cargan, también, las mujeres del estado.


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Fuentes:

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