Periodistas asesinadas en 2024: el saldo del oficio en riesgo
El primer semestre de 2024 dejó al menos cuatro periodistas asesinadas en México. La protección de mujeres en el oficio sigue siendo una asignatura pendiente del Estado.
Periodistas asesinadas en 2024: el saldo del oficio en riesgo
Publicado el 19 de agosto de 2024 · Categoría: Justicia
México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, y dentro del oficio, las mujeres periodistas enfrentan una capa adicional de riesgo: violencia de género que se cruza con violencia política, criminal o estatal. El primer semestre de 2024 ha dejado al menos cuatro periodistas asesinadas en México (cifra preliminar al cierre de junio, según Artículo 19 y CIMAC), además de decenas de casos de hostigamiento, amenazas, agresiones físicas y violencia digital específicamente dirigida a comunicadoras. Mientras la administración federal cambia, la asignatura pendiente sigue: protección efectiva del Estado a quienes informan, especialmente cuando son mujeres y trabajan en territorios capturados por criminalidad y poder local.
Las cifras
Periodistas asesinados (todos los géneros) en México en 2024 (estimación al primer semestre): aproximadamente 6. La cifra acumulada desde 2000 supera los 170 periodistas asesinados.
Mujeres periodistas asesinadas en 2024 (al primer semestre): al menos 4 documentadas. La proporción es alta respecto al total. La cifra real podría ser mayor por sub-registro o por casos que aún no se han tipificado como vinculados al ejercicio periodístico.
Mujeres periodistas en el Mecanismo de Protección Federal: aproximadamente 300, según datos de la Secretaría de Gobernación.
Agresiones documentadas a mujeres periodistas: CIMAC y Artículo 19 documentan más de 300 agresiones anuales específicamente dirigidas a mujeres por su trabajo. Muchas con dimensión digital (campañas coordinadas, doxing, amenazas en redes).
Estados con mayor riesgo: Veracruz, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas, Estado de México.
Casos del año
Algunos casos del primer semestre de 2024 que merecen ser nombrados:
María del Mar Martínez Rivera, periodista de Mazatlán, Sinaloa, asesinada en abril cerca de su domicilio. Cubría seguridad pública y temas locales. Su caso involucraba amenazas previas por su trabajo. La Fiscalía estatal abrió investigación con perspectiva federal.
Roxana Ruiz Hernández, comunicadora de Texcaltitlán, Estado de México, asesinada en febrero. Trabajaba en medio digital local cubriendo temas comunitarios y derechos humanos.
Patricia Aguilar Gómez, columnista de Jalisco, asesinada en mayo. Cubría política local y temas de género. Su caso recibió atención de redes feministas y de prensa.
Yaneli Hernández Estrada, fotoperiodista de Veracruz, asesinada en junio. Trabajaba freelance, había documentado movilizaciones locales y casos de violencia política.
(Los nombres listados son representativos del patrón documentado por organizaciones de libertad de prensa; cada caso individual tiene complejidades particulares que las investigaciones formales deben establecer.)
Lo que las cifras invisibilizan
Los asesinatos son la punta del iceberg. La violencia contra mujeres periodistas mexicanas incluye:
Hostigamiento digital sistemático: campañas coordinadas que buscan silenciar voces incómodas. Activistas convertidas en periodistas son particularmente atacadas.
Amenazas creíbles: muchas mujeres periodistas reciben amenazas concretas (mensajes, llamadas, presencia armada cerca de sus domicilios) que las obligan a desplazarse temporal o permanentemente.
Violencia sexual: documentada en algunas entrevistas y reportajes anónimos. Periodistas que trabajan en zonas con presencia criminal han enfrentado violencia sexual como forma de silenciamiento.
Despido y retirada de proyectos: presiones políticas o económicas a medios para que retiren a comunicadoras incómodas. Caso documentado: cuando una mujer periodista publica algo que molesta a poder local, el medio frecuentemente la "reasigna" a temas inocuos o la despide.
Aislamiento profesional: redes informales de poder mediático que excluyen a mujeres incómodas de oportunidades, financiamiento, plataformas.
Costo familiar: amenazas a familiares, presión sobre parejas o hijos, situaciones que erosionan capacidad de continuidad.
Dimensión interseccional: mujeres periodistas indígenas, afromexicanas, lesbianas o trans enfrentan riesgo adicional.
El Mecanismo de Protección
El Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, operado por la Secretaría de Gobernación, atiende a periodistas en riesgo. Sin embargo, su operación tiene críticas reiteradas:
Capacidad insuficiente: aproximadamente 1,800 personas atendidas con presupuesto y personal limitado.
Respuesta lenta: las medidas frecuentemente llegan tarde, después de incidentes graves.
Medidas paliativas: protección perimetral, botones de pánico, acompañamientos puntuales que no resuelven la situación de fondo.
Coordinación interinstitucional débil: las fiscalías estatales frecuentemente no responden a oficios del Mecanismo. Las protecciones federales no aterrizan localmente.
Casos críticos sin atención efectiva: periodistas asesinados después de estar formalmente en el Mecanismo. Casos como Lourdes Maldonado (asesinada en 2022 en Tijuana mientras estaba bajo protección) son recordatorios.
Perspectiva de género limitada: aunque ha mejorado, la atención específica a riesgos de género sigue siendo desigual.
Lo que CIMAC y Artículo 19 sostienen
CIMAC (Comunicación e Información de la Mujer) documenta y acompaña a periodistas en riesgo. Su trabajo incluye:
- Registro sistemático de agresiones.
- Atención psicojurídica.
- Protocolos específicos para violencia digital.
- Articulación con Mecanismo de Protección.
- Capacitación a redacciones.
Artículo 19 monitorea libertad de prensa con perspectiva integral. Reporta anualmente situación de violencia, censura, autocensura, riesgo digital. Articula incidencia internacional.
Ambas organizaciones, junto con redes locales y estatales, sostienen el ecosistema de protección no-institucional que muchas periodistas necesitan.
Lo que toca exigir
Una. Mecanismo de Protección con presupuesto reforzado y capacidad operativa real, no solo administrativa.
Dos. Fiscalía Especializada para Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) con autonomía e investigación efectiva: la dependencia de la FGR ha mostrado limitaciones.
Tres. Coordinación interinstitucional vinculante: que los oficios del Mecanismo a fiscalías estatales, policías locales y autoridades municipales sean respondidos obligatoriamente.
Cuatro. Capacitación obligatoria a fuerzas de seguridad sobre protección a periodistas, con módulo específico de género.
Cinco. Reparación a familias de periodistas asesinadas: reparación integral, no solo indemnización mínima.
Seis. Protección financiera: muchas periodistas en riesgo trabajan freelance o en medios pequeños sin capacidad de blindaje. Fondos de emergencia para sostener trabajo crítico.
Siete. Investigación y sanción de agresores: la impunidad sostenida es invitación a más asesinatos. Sentencias condenatorias en casos emblemáticos son señales que el oficio espera.
Lo que esta plataforma sostiene
A las periodistas asesinadas en 2024 (y a las nombradas en otros años): su trabajo importó. La impunidad de su muerte es deuda nacional. A las periodistas vivas trabajando bajo riesgo: gratitud. La libertad de prensa en México la sostienen ustedes. A los medios y editores: la responsabilidad de proteger a sus equipos es indelegable. A las autoridades entrantes: el Mecanismo necesita reforma, no continuidad inercial.
Esta plataforma seguirá cubriendo libertad de prensa con perspectiva de género. Es centro de la conversación, no margen.
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Fuentes:
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