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Feminicidios

María José en Iztacalco: el feminicida serial que abrió 2024

El feminicidio de María José Castillo en abril destapó un caso de feminicida serial en CDMX con presunta vinculación a más de 20 víctimas. Lo que el caso revela del sistema.

Por Valeria Saavedra
María José en Iztacalco: el feminicida serial que abrió 2024

María José en Iztacalco: el feminicida serial que abrió 2024

Publicado el 17 de junio de 2024 · Categoría: Feminicidios

En abril de 2024, el feminicidio de María José Castillo Calles, adolescente de 17 años, en la colonia La Coyuya de Iztacalco, Ciudad de México, abrió uno de los casos más perturbadores del año. Lo que comenzó como un caso individual se reveló rápidamente como el rastro de un presunto feminicida serial: tras la captura de Miguel "N", vecino de María José, las autoridades encontraron en su domicilio identificaciones de al menos 20 mujeres y un diario donde el agresor habría registrado detalles de crímenes anteriores. La Fiscalía General de Justicia de la CDMX abrió investigaciones por feminicidio serial, contemplando que el agresor pudiera ser responsable de múltiples víctimas no identificadas durante años.

El caso ha sido cobertura constante en medios mexicanos durante el primer semestre y ha provocado reflexión pública sobre las fallas estructurales que permitieron que un feminicida operara durante años sin ser detectado.

Lo que se sabe

María José Castillo Calles, de 17 años, fue asesinada el 7 de abril de 2024 en su domicilio en Iztacalco mientras estaba sola. El agresor, Miguel "N", era su vecino directo. Las primeras versiones oficiales atribuyeron motivación de violencia sexual: el agresor habría intentado abusar sexualmente de la adolescente y, ante su resistencia, la asesinó.

La rápida captura del agresor, posibilitada por testigos del entorno y por la presión inmediata de la familia y colectivas, abrió un proceso que se volvió mayor cuando la Fiscalía catea su domicilio y encuentra:

Veinte identificaciones oficiales de mujeres distintas, varias con fotografías que coincidían con casos abiertos de desaparición o feminicidio sin resolver.

Diario donde el agresor registraba, con detalle, fechas, modos y víctimas de crímenes presuntos.

Restos óseos que peritajes posteriores identificaron como pertenecientes a, por lo menos, siete mujeres distintas.

Material audiovisual que las autoridades calificaron como evidencia.

Lo que el caso reveló

El caso de María José y el presunto feminicida serial de Iztacalco abrió una serie de conversaciones públicas que la administración capitalina, las colectivas feministas y los medios sostuvieron durante meses:

Una. Casos archivados con perspectiva incorrecta. Algunas de las víctimas previas habían sido reportadas como desaparecidas y sus casos archivados o tratados con poca atención. La Fiscalía CDMX anunció reaperturas masivas de casos relacionados.

Dos. Vecindad e impunidad. El agresor operaba en su propia colonia durante años. Vecinos reportaron, posteriormente, comportamientos inusuales que nunca se denunciaron formalmente. La articulación comunitaria de prevención falló sistemáticamente.

Tres. Patrones que las autoridades no detectaron. Si la Fiscalía hubiera articulado información de varios casos similares en la zona, podría haber identificado patrones antes. La fragmentación entre carpetas individuales fue un factor crítico.

Cuatro. Identificación de víctimas pendientes. Las identificaciones encontradas en el domicilio iniciaron un proceso lento de identificación genética de restos óseos. Familias de personas desaparecidas comenzaron a aportar muestras de ADN. El proceso continúa.

Cinco. Atención a sobrevivientes potenciales. La Fiscalía abrió canal específico para mujeres que pudieran haber sido víctimas no consumadas del agresor (intento de agresión que sobrevivieron). Algunos testimonios surgieron.

Lo que la familia de María José hizo

La familia de María José Castillo, asesorada por colectivas feministas locales, asumió un rol activo. Desde el primer momento, exigieron que el caso se tipificara como feminicidio agravado (no como homicidio común). Sostuvieron presencia mediática constante. Articularon con familias de otras víctimas para construir un caso colectivo.

La presencia de la familia en audiencias judiciales y conferencias de prensa fue parte de la presión que hizo posible que la Fiscalía priorizara el caso. Sin esa presión, según declaraciones públicas de personas cercanas a la investigación, el caso habría seguido el curso lento y burocrático típico de feminicidios en CDMX.

El precedente

El caso de Iztacalco es importante porque sienta varios precedentes:

Procesal: la apertura de investigaciones por feminicidio serial con cargo formal contra un solo agresor por múltiples víctimas. Pocos casos similares han llegado a esa imputación en México.

Investigativo: la articulación entre carpetas individuales que permite detectar patrones criminales seriales.

Mediático: la cobertura sostenida con perspectiva de género (a pesar de algunos lapsos espectaculares) ha sostenido presión.

Institucional: la presión de colectivas y familias ha forzado a la Fiscalía CDMX a asignar recursos específicos al caso.

Lo que sigue

A junio de 2024, el caso continúa en investigación. La identificación plena de víctimas es proceso lento. Los procesos penales contra Miguel "N" están en curso. Las familias de personas desaparecidas en CDMX, especialmente en la zona oriente, mantienen exigencia de búsqueda activa.

Esta plataforma seguirá el caso durante 2024 y los años por venir. A las víctimas identificadas y a las que aún no lo han sido: nombrarlas es resistir el silencio. A sus familias: este espacio acompaña.


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Fuentes:

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