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Desapariciones

Día de las Madres: las que buscan, las que perdieron

El 10 de mayo en México: para miles de familias, el día que duele dos veces. Memoria de las madres buscadoras y de las que perdieron a sus hijas víctimas de feminicidio.

Por Edith Pastrana
Día de las Madres: las que buscan, las que perdieron

Día de las Madres: las que buscan, las que perdieron

Publicado el 13 de mayo de 2024 · Categoría: Desapariciones

El 10 de mayo, en México, se celebra el Día de las Madres. Para algunas familias es un día de flores, comidas, llamadas largas, ramos de claveles y mariachis. Para miles de otras —más de 110 mil familias con personas desaparecidas en el país según los registros al cierre de 2023, decenas de miles más con casos de feminicidios sin resolver— el 10 de mayo es el día que duele dos veces. Una vez por la ausencia de quien ya no está. Otra vez por el calendario que insiste en seguir corriendo.

Las madres buscadoras son, en este país, una de las figuras políticas más importantes del siglo XXI mexicano. Y lo son, también, las madres de víctimas de feminicidio: las que sostienen procesos judiciales durante años, las que se vuelven activistas sin haberlo decidido, las que organizan colectivos para que sus hijas no se queden sin nombre.

Las que buscan

A nivel nacional hay 134 colectivos de madres buscadoras documentados, que articulan una red sin precedentes. Cada estado tiene los suyos: Madres Buscadoras de Sonora, Guerreras Buscadoras de Jalisco, Madres Buscadoras de Guerrero, Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos (Coahuila), Solecito (Veracruz), Rastreadoras del Fuerte (Sinaloa), y muchos más. Cada colectivo con su territorio, sus métodos, sus duelos y sus victorias.

El precio que pagan es brutal. Más de 27 personas buscadoras han sido asesinadas en México en años recientes, según datos de A Dónde Van los Desaparecidos. Lorenza Cano, en Guanajuato, fue secuestrada por un comando armado en enero de 2024. Las amenazas son cotidianas. La hostilidad de autoridades locales, frecuente. La criminalización aparece cuando su trabajo se vuelve incómodo.

Las que perdieron

A las madres de víctimas de feminicidio cuyas hijas no aparecen en estadísticas como "presentación con vida" sino como caso cerrado por la fiscalía o expediente abierto sin avances, México les debe atención específica. Los nombres son una lista que duele recordar:

Las madres de Diana Velázquez Florencio, Bianca Alejandrina "Lulú", Debanhi Escobar, Susana Cifuentes, Ariadna Fernanda López, y miles más. Cada una sosteniendo un proceso judicial frecuentemente frustrante, exigiendo justicia que llega tarde o no llega.

Estas madres han hecho lo que el Estado no hace: convertir el duelo personal en exigencia política. Crear colectivos, sostener marchas, escribir libros, comparecer en tribunales internacionales. La fuerza moral de una madre exigiendo justicia por su hija es, frecuentemente, lo único que mueve fiscalías que de otra manera archivarían el caso.

Lo que el Estado debe

A las madres buscadoras y a las madres de víctimas de feminicidio, el Estado mexicano debe:

Una. Reconocimiento formal como personas defensoras de derechos humanos, con todas las garantías que ese estatus implica. Recomendación expresa del CEDAW desde hace años.

Dos. Mecanismo Federal de Protección con perspectiva específica para buscadoras y familias de víctimas de feminicidio. Presupuesto, formación intercultural, medidas adaptadas a contextos rurales.

Tres. Investigación efectiva de los crímenes contra ellas y de los casos que llevan. Con plazos públicos, líneas claras, sanciones a funcionarios cómplices.

Cuatro. Reparaciones integrales. Atención psicológica, apoyo económico, acceso a la verdad. La Ley General de Víctimas existe; falta aplicarla.

Cinco. Acceso a recursos públicos para sostener su labor. Las buscadoras hacen, gratuitamente, el trabajo que el Estado tiene la obligación de hacer.

Para el 10 de mayo

Si conoces a una madre buscadora o a una madre de víctima de feminicidio, escríbele este 10 de mayo. Si lees este texto y no eres parte directa del dolor, sostén la conversación pública. Si puedes apoyar económicamente o con tiempo a algún colectivo local, hazlo. Si tienes información sobre alguna persona desaparecida, repórtala anónimamente.

A las madres que buscan: las cargamos en el corazón cada día, no solo el 10 de mayo. Y en este día que duele dos veces, las acompañamos en la palabra y en la esperanza terca de que, alguna vez, encuentren a quien aman o reciban la justicia que se merecen.


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Fuentes:

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