16 mujeres asesinadas al día: lo que dicen los datos de enero
Las cifras de enero confirman lo que las colectivas advirtieron: 16 mujeres asesinadas al día en promedio. Sinaloa al primer lugar nacional. La crisis sostiene su ritmo.
16 mujeres asesinadas al día: lo que dicen los datos de enero
Publicado el 10 de febrero de 2025 · Categoría: Feminicidios
El primer corte mensual del año golpeó duro. Según los datos preliminares del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y el procesamiento posterior del INEGI, enero de 2025 cerró con un promedio de 16 mujeres asesinadas al día en México, contando feminicidios y homicidios dolosos de mujeres juntos. La cifra es brutal por sí sola y todavía más cuando se observa que ese promedio sostiene una tendencia que viene del último trimestre de 2024.
Diecisiete años después de que se tipificara por primera vez el feminicidio en el Código Penal Federal, la conversación pública sigue girando en torno a la misma pregunta: por qué el dato no baja. Las respuestas técnicas hablan de subregistro, falta de capacitación ministerial, fragmentación entre fiscalías estatales. Las respuestas estructurales hablan de impunidad, machismo institucional y misoginia normalizada. Ambas son ciertas.
El detalle del mes
Las cifras de enero, desglosadas por estado, muestran un patrón geográfico que ya identificamos en el balance de 2024. Sinaloa pasó al primer lugar nacional con un repunte del 65% respecto al mismo mes del año anterior. Estado de México mantuvo su segundo lugar. Chihuahua, Ciudad de México y Veracruz completaron los cinco estados con más casos. La concentración geográfica no es casualidad: donde el crimen organizado disputa territorios, las mujeres aparecen como mensajes, como botín, como advertencia.
Las edades dan otro retrato. Las víctimas de entre 18 y 35 años fueron mayoría. Pero el dato más doloroso es el de niñas y adolescentes: en enero se documentaron casos de víctimas de hasta 11 años, principalmente en Estado de México y Jalisco. REDIM, organización que da seguimiento específico a infancias víctimas, registró el número como "el peor enero de los últimos cinco años" para este grupo etario.
La distancia entre homicidio y feminicidio
De las víctimas de enero, solo una fracción —menos de la cuarta parte— fue tipificada por las fiscalías como feminicidio. El resto entró como "homicidio doloso de mujer", una categoría que invisibiliza la dimensión de género del crimen. Esa distancia no es neutral: tipificar como feminicidio obliga a investigar con perspectiva de género, a buscar pruebas específicas (violencia sexual, lesiones infamantes, exposición pública del cuerpo, relación entre víctima y agresor), y a aplicar penas mayores. Tipificar como homicidio común permite cerrar el caso más rápido, archivar con menos pruebas, y aplicar penas que, en la práctica, suelen ser menores.
El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) lo dijo con todas sus letras al cierre del mes: "El subregistro no es un error técnico, es una decisión política." Mientras las fiscalías estatales sigan teniendo incentivos para clasificar abajo, el dato seguirá distorsionado. La Secretaría de las Mujeres anunció una mesa permanente con las 32 fiscalías estatales para "armonizar criterios de tipificación". El resultado de esa mesa es algo que veremos en los próximos meses.
Casos del mes que pesan
Hay enero y hay enero. Esta redacción decidió, desde el primer texto de 2025, no hacer crónica del horror caso por caso. Pero hay tres situaciones que es importante nombrar porque resumen patrones más amplios.
El feminicidio de una adolescente de 13 años en el Estado de México, encontrada en una casa abandonada, mostró la forma en que las fiscalías locales todavía revictimizan: la primera versión oficial habló de "muerte natural" hasta que la familia, asesorada por una colectiva, exigió necropsia con perspectiva de género. La segunda versión confirmó violencia sexual previa. La tercera identificó a un agresor del entorno familiar.
El doble feminicidio en Culiacán de dos hermanas, una de 22 y otra de 19, dejó al descubierto cómo la guerra interna del Cártel del Pacífico arrastra a mujeres no involucradas en el conflicto: parejas, hermanas, amigas, vecinas. El Estado mexicano tiende a clasificar esos casos como "víctimas colaterales del crimen organizado", pero la perspectiva de género obliga a contarlos como feminicidios.
El caso de una mujer trans en Jalisco, que fue clasificado inicialmente como "homicidio común" y reclasificado tras dos semanas de presión de las colectivas como transfeminicidio. La Ley Paola Buenrostro existe en CDMX y Nayarit, pero Jalisco aún no la incorpora a su código.
Lo que viene
Febrero arranca con tres pendientes claros: la mesa de armonización de fiscalías que la Secretaría prometió convocar; el debate público sobre la creación de un Registro Nacional Único de Víctimas con datos abiertos y comparables entre estados; y el seguimiento puntual a los casos de enero que llevan abierto el primer mes de investigación.
Vamos a seguirlos. Y vamos a contarles, mes a mes, qué pasó con las cifras, qué pasó con los casos, y qué pasó con las promesas.
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