Trans en CDMX: hacia la Ley Paola Buenrostro
La iniciativa para tipificar el transfeminicidio como delito específico avanza en el Congreso de CDMX. Activistas y colectivas trans empujan una ley pionera en América Latina.
Trans en CDMX: hacia la Ley Paola Buenrostro
Publicado el 18 de marzo de 2024 · Categoría: Especiales
En la Ciudad de México, el Congreso local discute desde inicios de 2024 una iniciativa que llevará el nombre de Paola Buenrostro, mujer trans asesinada en La Merced en septiembre de 2016. La iniciativa busca tipificar el transfeminicidio como delito específico en el Código Penal capitalino, con penas de 35 a 70 años de prisión. Si pasa —y todo indica que lo hará en julio— CDMX se convertirá en la segunda entidad del país en hacerlo, después de Nayarit, que aprobó una legislación similar en marzo de 2024.
El proceso ha sido empujado por Casa de las Muñecas Tiresias, fundada por Kenya Cuevas —activista trans, sobreviviente, defensora histórica de los derechos de las mujeres trans en México y referencia continental—. Junto con organizaciones como Almas Cautivas, Centro de Apoyo a las Identidades Trans (CAIT), Asamblea Nacional de Personas Trans y No Binaries, han sostenido durante casi una década la presión política, cultural y mediática para que el transfeminicidio se reconozca como crimen específico.
Quién fue Paola Buenrostro
Paola Buenrostro era una mujer trans de 24 años cuando fue asesinada el 30 de septiembre de 2016 en La Merced, zona céntrica de la capital. La autopsia y las pruebas mostraron que había sido baleada en su lugar de trabajo. Kenya Cuevas, su amiga y testigo presencial del crimen, persiguió el caso con persistencia inusual. Logró la captura del agresor —que sería liberado por un juez bajo argumentos cuestionables—, sostuvo la presencia mediática del caso durante años, y construyó alrededor de Paola un movimiento político.
El nombre de Paola Buenrostro se volvió, con el tiempo, símbolo internacional de la violencia transfóbica y de la impunidad estructural que la rodea. Su historia ha sido documentada en libros, documentales, artículos académicos. Pero más importante: su muerte se transformó en exigencia política colectiva, en ley, en cambio cultural.
La iniciativa en CDMX
La iniciativa que el Congreso de CDMX discute en marzo de 2024 establece tipos penales específicos para casos donde la víctima es mujer trans y se identifican elementos de transodio: agresión sexual previa con uso de violencia para "castigar" la identidad de género; exposición pública del cuerpo como mensaje hacia la comunidad trans; ensañamiento que excede los parámetros del homicidio común; consignación oficial que viola la identidad autopercibida.
La iniciativa también establece protocolos específicos de investigación: peritajes con personal sensibilizado, articulación obligatoria con colectivas trans desde el primer momento, consignación oficial de la víctima con su identidad reconocida, no deadnaming (uso del nombre asignado al nacer) en documentos públicos.
Y, crucialmente, penas elevadas: de 35 a 70 años de prisión, equivalentes a las de feminicidio agravado en CDMX. La pena alta es importante simbólica y operativamente: deja claro que el transfeminicidio no es "homicidio común" sino crimen agravado por odio.
Por qué importa
La aprobación de la Ley Paola Buenrostro en CDMX abrirá puerta a réplicas en otros estados. Activistas trans en Jalisco, Estado de México, Puebla, Nuevo León, Baja California, Quintana Roo ya están trabajando en iniciativas similares. La Ciudad de México como primera entidad metropolitana —sumada a Nayarit como precedente regional— construye masa crítica jurídica.
A nivel internacional, la iniciativa también pesa. Brasil, Argentina, Uruguay, Chile tienen, con distintas calidades, marcos legales sobre transfeminicidio. Pero pocos países latinoamericanos han alcanzado tipificaciones específicas con penas equivalentes a feminicidio. La experiencia de CDMX será observada por organizaciones regionales (CIDH, ONU Mujeres, redes feministas continentales) como referencia comparativa.
Lo que las colectivas trans dicen
Kenya Cuevas, en sus declaraciones públicas, ha sido clara: la ley es paso necesario pero insuficiente. Necesita acompañarse con: protocolo específico de investigación dotado de presupuesto, capacitación obligatoria a fiscales y peritos, articulación operativa con colectivas trans desde el primer momento, sanción a funcionarios que violen la identidad de víctimas, y reparaciones específicas para familias.
También ha sido clara sobre los riesgos: las leyes pueden quedar en arquitectura formal sin aplicación efectiva. La aplicación retroactiva no procede, lo cual significa que casos previos a la entrada en vigor no podrán tipificarse bajo esta figura. Y los recursos para investigación pueden ser limitados si la Fiscalía CDMX no recibe presupuesto adicional.
Lo que esta plataforma seguirá
Esperamos cubrir, en julio, la aprobación formal de la Ley Paola Buenrostro. Después seguiremos su aplicación con publicaciones específicas: primeros casos tipificados, protocolos efectivamente operados, articulación con colectivas, sentencias firmes.
A Kenya Cuevas y a todas las activistas trans que han sostenido durante años esta lucha: gracias. A Paola Buenrostro y a todas las víctimas: la memoria es resistencia. La ley con su nombre es paso. La justicia integral sigue siendo trabajo colectivo.
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Fuentes:
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