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Igualdad de género

Sheinbaum gana: una mujer en Palacio Nacional

Claudia Sheinbaum ganó la elección presidencial el 2 de junio. Es la primera mujer en la historia mexicana en ocupar la presidencia. Lo que sigue: traducir la conquista simbólica en política sustantiva.

Por Carmen Martínez
Sheinbaum gana: una mujer en Palacio Nacional

Sheinbaum gana: una mujer en Palacio Nacional

Publicado el 10 de junio de 2024 · Categoría: Igualdad de género

El 2 de junio de 2024, Claudia Sheinbaum Pardo ganó la elección presidencial mexicana con aproximadamente 59.36% de los votos. La cifra es la mayor de cualquier candidata o candidato presidencial en la historia electoral del México contemporáneo, superando incluso el resultado de Andrés Manuel López Obrador en 2018. Sheinbaum tomará protesta el 1 de octubre de 2024 y se convertirá, 204 años después de la independencia, en la primera mujer en la historia de México en ocupar la presidencia de la República.

Esta plataforma celebra la conquista simbólica que representa, sin perder de vista la dimensión sustantiva: la presencia femenina en la presidencia no equivale automáticamente a agenda feminista. La pregunta crítica desde el día siguiente a la elección es qué políticas concretas harán de la administración Sheinbaum una administración que efectivamente reduzca la violencia de género, garantice derechos reproductivos, atienda a buscadoras y defensoras, y construya el Sistema Nacional de Cuidados.

El significado simbólico

Que una mujer llegue a Palacio Nacional, después de 204 años de independencia y de una historia política dominada por hombres, es conquista de generaciones. Las mujeres que pelearon por el voto femenino (logrado en 1953 a nivel federal), las que sostuvieron las primeras candidaturas marginales, las que construyeron leyes de cuotas en los años 90, las que pusieron paridad en candidaturas a inicios del siglo XXI, las que litigaron en tribunales electorales para defender ese derecho —todas ellas son parte de la cadena que culmina (parcialmente) en este 2 de junio.

La fotografía de Sheinbaum tomando protesta el 1 de octubre tendrá impacto cultural inmensurable. Para niñas mexicanas viendo televisión ese día, ver a una mujer presidenta es señal poderosa de que su género no es límite. Para mujeres adultas que crecieron sin esa imagen, es reparación tardía pero significativa.

El significado sustantivo

Pero el simbolismo no basta. La administración Sheinbaum recibirá un país con 10 mujeres asesinadas al día en promedio, 130 mil familias buscando a personas desaparecidas, una brecha salarial cercana al 20%, 8 entidades aún criminalizando el aborto, transfeminicidios sin tipificar adecuadamente, defensoras y buscadoras que el CEDAW exige reconocer formalmente.

La pregunta de fondo es si la administración traduce el simbolismo en política sustantiva. Las propuestas que Sheinbaum hizo durante campaña (que cubrimos hace dos semanas) ofrecen una hoja de ruta: Secretaría de las Mujeres con rango de gabinete, Sistema Nacional de Cuidados, reformas constitucionales para paridad, reforzamiento de Centros de Justicia, educación sexual integral, reconocimiento de buscadoras.

Cada una de esas promesas tiene una versión simbólica fácil de cumplir y una versión sustantiva que requiere presupuesto, voluntad política sostenida y operación efectiva. Las colectivas mexicanas estarán observando la diferencia.

El gabinete que viene

Sheinbaum tiene hasta el 1 de octubre para anunciar formalmente su gabinete completo. Los nombres que circulan en medios sugieren un gabinete paritario (10 mujeres y 10 hombres), tal como prometió. Algunos nombres relevantes anticipados:

  • Citlalli Hernández como Secretaria de las Mujeres (creando la nueva secretaría).
  • Ariadna Montiel manteniéndose en Bienestar.
  • Mario Delgado en Educación.
  • Marcelo Ebrard en Economía.
  • Rosa Icela Rodríguez en posición clave de seguridad.

La paridad del gabinete será conquista institucional importante; la calidad sustantiva de las políticas que cada secretaria/o impulse será otra.

La violencia política contra Sheinbaum

Vale la pena nombrarlo: durante la campaña, Sheinbaum (al igual que Xóchitl Gálvez) enfrentó violencia política específica por su género. Comentarios sexistas en redes sociales, descalificaciones por apariencia física, retórica que la reducía a estereotipos ("muñeca de ventrílocuo" en alusión a su relación con López Obrador, "empleada", "títere"). Esa violencia, registrada por el INE bajo la Ley General en Materia de Violencia Política contra las Mujeres, es parte del costo que pagan las candidatas mujeres en México y debe abordarse estructuralmente.

Lo que las colectivas dicen

Las redes feministas mexicanas, con independencia partidista, expresaron tres mensajes el 3 de junio:

Felicitación a Sheinbaum por la conquista simbólica: la primera mujer en Palacio Nacional importa por sí misma.

Recordatorio de las exigencias estructurales: las cinco demandas mínimas (presupuesto para refugios, Sistema Nacional de Cuidados, reconocimiento de buscadoras, aborto legal en todos los estados, indicadores trimestrales de Alertas de Violencia de Género) siguen vigentes.

Compromiso de vigilancia activa: las colectivas no son aliadas incondicionales. Son interlocutoras críticas que sostendrán presión durante todo el sexenio.

Lo que esta plataforma sostiene

Vamos a darle seguimiento puntual a la administración Sheinbaum desde el 1 de octubre. Cada decisión relevante en materia de género, cada presupuesto efectivamente ejercido, cada pendiente que se cumpla o se incumpla, lo cubriremos. La conversación pública sobre derechos de mujeres no termina con la elección de una mujer; comienza con ella.

A Claudia Sheinbaum: la presidencia es responsabilidad enorme. La historia las miembras. Las víctimas la esperan.

A todas las mexicanas: el 2 de junio cambió algo. Lo que sigue, también, depende de nosotras.


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Fuentes:

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