Gabinete paritario: dos años después, ¿qué políticas cambiaron?
A casi un año del gabinete paritario, balance honesto: la representación avanza, los resultados sustantivos en violencia y desigualdad siguen rezagados.
Gabinete paritario: dos años después, ¿qué políticas cambiaron?
Publicado el 29 de septiembre de 2025 · Categoría: Igualdad de género
Cuando Claudia Sheinbaum asumió la presidencia en octubre de 2024, una de sus marcas distintivas fue la conformación de un gabinete paritario: 10 mujeres y 10 hombres en las secretarías legales (con la excepción de Defensa y Marina, donde hay restricciones constitucionales). La paridad llegó al gabinete federal por primera vez en la historia de México y se enmarcó dentro de las reformas constitucionales que consolidaron la paridad de género en la administración pública. A casi un año de operación, esta plataforma se hace una pregunta práctica: ¿qué políticas concretas han cambiado gracias a la paridad del gabinete?
La respuesta corta: la paridad ha cambiado el lenguaje del gobierno, la presencia femenina en la conversación pública, y algunas decisiones específicas. Pero la transformación estructural en políticas que afecten directamente la vida de las mujeres mexicanas sigue siendo desigual y, en algunos aspectos, decepcionante.
Los avances tangibles
Una. Creación de la Secretaría de las Mujeres. El 1 de enero de 2025, el Inmujeres se convirtió en Secretaría de gabinete pleno. Cubrimos esto en el cuarto texto de este año. El cambio implicó más presupuesto, más facultades operativas, asiento permanente en mesas interinstitucionales. La titular, Citlalli Hernández, ha mantenido voz pública relevante en debates de género.
Dos. Reformas constitucionales para igualdad sustantiva. En marzo de 2025, se aprobaron reformas que consolidan la paridad en el artículo 41 constitucional, estableciendo obligatoriedad de gabinetes paritarios en administración pública federal y estatal. Es un blindaje estructural: ningún Ejecutivo futuro podrá retroceder fácilmente.
Tres. Cinco juezas en la Suprema Corte. Tras la elección judicial por voto popular, la nueva integración del Pleno de la SCJN incluye cinco juezas. Hablaremos de esto en octubre con detalle. La paridad judicial es un avance histórico que afecta tanto la representación simbólica como, potencialmente, los criterios sustantivos de las sentencias.
Cuatro. Acuerdo con plataformas digitales contra violencia de género. En marzo, la Secretaría de las Mujeres firmó acuerdo con Google, Meta y TikTok para coordinar respuestas a violencia digital. La aplicación efectiva sigue siendo desigual, pero el marco existe.
Cinco. Avances específicos en sectores clave. La Secretaría de Educación ha empujado la inclusión de educación sexual integral con perspectiva de género (con resistencias importantes en estados conservadores). La Secretaría de Salud ha impulsado lineamientos para acceso a IVE en hospitales federales. La Secretaría del Trabajo ha avanzado en fiscalización de hostigamiento laboral.
Lo que no ha cambiado lo suficiente
A pesar de la paridad y de las nuevas estructuras, varias agendas siguen rezagadas:
Una. Las cifras de violencia contra mujeres no han bajado significativamente. Como reportamos en septiembre, México sigue con 10 mujeres asesinadas al día en promedio. Las desapariciones de mujeres aumentaron 10.5% durante 2025 según Amnistía Internacional. Las cifras de transfeminicidios siguen creciendo. La paridad no ha producido, aún, resultados medibles en la métrica más dolorosa.
Dos. El presupuesto para refugios y centros de justicia sigue siendo insuficiente. A pesar de los compromisos discursivos, la red nacional de refugios opera al límite de capacidad. Los Centros de Justicia para las Mujeres operan, en su mayoría, con plantilla insuficiente. La asignación presupuestal real para estos rubros no ha tenido el incremento que las organizaciones civiles han exigido.
Tres. El Sistema Nacional de Cuidados sigue en promesa. Como cubrimos en mayo, esta política estructural —que tiene potencial transformador— sigue sin presupuesto operativo claro. Para 2026 se espera definición. Hasta entonces, el trabajo de cuidados sigue siendo carga invisible de mujeres individuales.
Cuatro. Las recomendaciones del CEDAW siguen pendientes. El reconocimiento formal de buscadoras y defensoras como personas defensoras de derechos humanos es una recomendación que el Estado mexicano aún no implementa plenamente. La paridad del gabinete no ha bastado para cerrar esa deuda.
Cinco. Las desigualdades estructurales persisten. La brecha salarial sigue cerca del 20%. La concentración de mujeres en sectores con peores remuneraciones se mantiene. Los cuidados siguen siendo trabajo no pagado de las mujeres. Las trabajadoras del hogar siguen mayoritariamente sin afiliación al IMSS.
La tensión entre representación y resultados
La paridad de gabinete responde a una conquista histórica: la presencia de mujeres en espacios de decisión donde durante siglos fueron excluidas. Esa presencia tiene valor por sí misma. Pero la paridad de representación no equivale automáticamente a paridad de resultados sustantivos. Una secretaria mujer puede operar con la misma lógica burocrática que cualquier funcionario hombre. Una jueza puede tener criterios conservadores en materias de género. Una legisladora puede votar contra los intereses de las mujeres si responde a presiones partidistas o económicas distintas.
La conclusión que el feminismo viene sosteniendo desde hace décadas: la paridad es necesaria pero insuficiente. Lo que se necesita junto con la paridad es agenda feminista sustantiva: políticas con perspectiva de género integrada desde el diseño, presupuestos que las financien, indicadores que las midan, instituciones autónomas que las defiendan.
Las preguntas pendientes para el segundo año
A casi un año del gabinete paritario, las organizaciones civiles están afilando preguntas para el siguiente periodo:
¿El paquete económico 2026 incluirá presupuesto operativo para Sistema Nacional de Cuidados, refugios y Centros de Justicia, en montos proporcionales a la magnitud del problema?
¿La Secretaría de las Mujeres logrará aterrizar el reconocimiento formal de buscadoras y defensoras como personas defensoras?
¿La articulación con las 32 fiscalías estatales producirá indicadores trimestrales públicos de calidad de investigación de feminicidios?
¿Las cinco juezas de la SCJN producirán precedentes sustantivos en materia de derechos reproductivos, transfeminicidio y deber del Estado de proteger a defensoras?
¿La administración federal mantendrá la paridad como prioridad ante las inevitables presiones políticas de la coyuntura electoral 2027?
El balance honesto
Tener gabinete paritario es valioso. Tener Secretaría de las Mujeres con rango pleno es valioso. Tener cinco juezas en la SCJN es histórico. Pero esos avances institucionales solo se traducirán en cambio sustantivo en la vida de las mujeres si los acompañan presupuestos, decisiones políticas concretas y voluntad para tocar intereses estructurales que siguen produciendo violencia, brecha y exclusión.
A las mujeres que ocupan esos puestos: gracias por estar y, sobre todo, gracias por hacer.
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