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Acoso

Pemex y UNAM encabezan denuncias por acoso: el sector público en deuda

Pemex con 155 denuncias, UNAM con 128. El sector público mexicano concentra cifras que el protocolo no detiene. Ocho de cada diez casos quedan en impunidad.

Por Carmen Martínez
Pemex y UNAM encabezan denuncias por acoso: el sector público en deuda

Pemex y UNAM encabezan denuncias por acoso: el sector público en deuda

Publicado el 24 de marzo de 2025 · Categoría: Acoso

Una solicitud de información a 58 dependencias del gobierno federal, organismos autónomos, universidades y escuelas públicas dejó al descubierto, a comienzos de 2025, un retrato incómodo del país institucional: 816 denuncias y quejas por acoso y hostigamiento sexual en un solo año, una cifra que superó las 780 registradas en 2024. Las cinco instituciones con más denuncias fueron, en orden: Pemex (155), UNAM (128), UAM (40), Colegio de Bachilleres (38) e ISSSTE (28). Cinco instituciones con presupuesto, prestigio público y, sobre el papel, protocolos para atender el acoso. Cinco instituciones donde, en la práctica, el acoso sigue ocurriendo y donde las víctimas siguen pagando un precio mayor que los agresores.

El número detrás del número

Las 816 denuncias son el dato visible. El dato oculto es más doloroso: 8 de cada 10 casos en instituciones públicas terminan en impunidad. Es decir, en sanciones leves —cursos de sensibilización, suspensión de algunos días— o, peor, en ningún tipo de consecuencia. Las sanciones graves —destitución, inhabilitación, denuncia penal— son la excepción. Y la mayoría de los procedimientos se archivan administrativamente sin que la víctima sepa siquiera el resultado de su queja.

Esa proporción no es casualidad. Es el resultado de cuatro fallas institucionales sostenidas:

Primero, la tendencia a tratar el acoso como un asunto interno y no como un delito. Cuando una académica denuncia a su director de instituto, el caso se queda en la unidad de género de su universidad. Casi nunca llega al ministerio público, aunque la conducta lo amerite. La trayectoria administrativa se vuelve un sustituto del proceso penal.

Segundo, la falta de protección efectiva a la víctima durante el procedimiento. Quien denuncia, sigue compartiendo espacio físico con su agresor. Sigue dependiendo de él para evaluaciones, firmas, espacios de oficina. Esa convivencia forzada es uno de los factores que explican por qué muchas víctimas retiran sus denuncias antes del fin del proceso.

Tercero, la confidencialidad mal entendida. El protocolo de muchas instituciones garantiza confidencialidad a la víctima, pero en la práctica suele protegerla más al acosador. La víctima firma compromisos de no hablar del caso. El acosador puede seguir en su puesto sin que sus colegas se enteren.

Cuarto, la falta de incentivos para que las áreas de género actúen. Las unidades de género universitarias dependen de los rectorados. Sancionar a un profesor o funcionario de alto rango implica costos políticos para la institución. La incentivación interna es a contener.

Pemex: el patrón institucional

El caso de Pemex merece detalle. Con 155 denuncias en un solo año, la empresa estatal más visible del país concentra el primer lugar nacional en quejas de acoso. La estructura paraestatal, con su cultura organizacional jerárquica y masculinizada, ha sido históricamente terreno fértil para el hostigamiento. La rotación de personal por puestos de plataforma, los esquemas de viáticos en zonas remotas, la dependencia laboral aguda de los sindicatos, y la falta de un canal externo de denuncia robustecen un ambiente donde la víctima evalúa con razón que denunciar puede costarle más que callar.

Las trabajadoras petroleras llevan años exigiendo tres cosas concretas que la nueva administración de Pemex tiene la oportunidad de implementar: comité de género autónomo respecto al sindicato; mecanismo de denuncia externo (no dependiente de jefaturas inmediatas); y publicación trimestral de indicadores de cumplimiento. Sin esos tres pasos, los 155 casos seguirán creciendo.

UNAM: la universidad como espejo

La UNAM, con 128 casos, es el espejo de lo que ocurre en universidades públicas. La máxima casa de estudios del país tiene desde hace años una unidad de género activa, protocolos publicados, capacitaciones obligatorias para nuevos funcionarios. Y aún así, las denuncias siguen creciendo. La pregunta no es por qué hay tantas denuncias —es señal positiva que las víctimas se animen— sino por qué la sanción efectiva es tan baja.

Las colectivas estudiantiles llevan años empujando la conversación. La Asamblea General Feminista de la UNAM, las "Otras Voces" en CCH, y otros grupos han hecho pintas, tomas pacíficas de facultades y publicación de "tendederos" donde víctimas anónimas señalan a profesores acosadores. Esa estrategia —imperfecta, polémica— surgió del cansancio frente a procedimientos institucionales que no resuelven.

Lo que falta

Tres cosas que pueden cambiar el panorama si se implementan en serio:

Una. Mecanismo externo unificado. Un canal nacional de denuncia, dependiente de la Secretaría de las Mujeres y no de cada institución, donde las víctimas puedan reportar sin pasar por sus propios jefes.

Dos. Indicadores trimestrales públicos. Cada institución debería publicar cuántas denuncias recibió, en cuántas se inició investigación, en cuántas se llegó a sanción, qué tipo de sanción, y cuánto tiempo tomó el procedimiento. La transparencia obliga.

Tres. Reformas a los criterios de selección y promoción. Las personas con denuncias formales firmes en su contra no deberían poder ascender, recibir asignaciones académicas o ser elegidas para puestos de representación hasta que el procedimiento se resuelva.

El cierre

El acoso no es excepcional. Es el funcionamiento ordinario de muchas de nuestras instituciones. Por eso es importante no solo que las víctimas denuncien —ya lo están haciendo, en cantidades crecientes— sino que las instituciones les respondan en serio. Mientras 8 de cada 10 casos terminen en impunidad, los 816 del año serán 1,000 al siguiente. Y los siguientes serán más.

Si vives acoso en una institución pública: documenta, busca acompañamiento, no estás obligada a quedarte en silencio. ni-una-mas.mx también es un canal seguro para preguntar y, si así lo decides, denunciar.


Si vives violencia o necesitas denunciar de forma anónima, ni-una-mas.mx es un espacio seguro.

Fuentes:

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