Nace la Secretaría de las Mujeres: ¿qué cambia para las víctimas de violencia?
El 1 de enero entró en operación la Secretaría de las Mujeres. Más presupuesto, más facultades. Pero la prueba real se medirá en menos mujeres asesinadas y mejor atención a víctimas.
Nace la Secretaría de las Mujeres: ¿qué cambia para las víctimas de violencia?
Publicado el 27 de enero de 2025 · Categoría: Igualdad de género
El 1 de enero de 2025 entró formalmente en operación la Secretaría de las Mujeres. La sustitución del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) por una secretaría con rango de gabinete fue una de las promesas centrales de la administración de Claudia Sheinbaum, y se ejecutó en los primeros minutos del año. El cambio no es cosmético. Una secretaría tiene atribuciones operativas, presupuesto autónomo y capacidad de coordinar políticas con otras dependencias federales y con los gobiernos estatales en una jerarquía distinta. Lo que un instituto descentralizado solo podía sugerir, una secretaría puede instruir. La pregunta que abre el año, y que vamos a seguir cada mes, es si ese rediseño institucional se va a traducir en menos mujeres asesinadas, menos desaparecidas, menos abandonadas por el sistema.
De Inmujeres a Secretaría: lo que cambia
Inmujeres nació en 2001 con un mandato amplio pero con herramientas limitadas. Era un organismo descentralizado con presupuesto modesto, sin facultades para imponer obligaciones a las entidades federativas, y dependiente políticamente de la Secretaría de Gobernación de turno. Durante años funcionó más como observador y diseñador de programas piloto que como ejecutor de políticas. Bajo administraciones distintas, su presupuesto fue recortado, sus titulares fueron sustituidas por perfiles cuestionados, y su voz pública se diluyó.
La Secretaría de las Mujeres hereda la estructura, pero gana cuatro herramientas concretas. Primero, presupuesto propio, etiquetado como ramo administrativo. Segundo, asiento en el gabinete legal, lo que la coloca a la mesa donde se discuten Seguridad, Hacienda, Educación, Salud y Trabajo. Tercero, capacidad para emitir lineamientos vinculantes para entidades federales, lo que en la práctica significa que puede obligar a otras dependencias a transversalizar la perspectiva de género bajo criterios verificables. Cuarto, conducción formal del Sistema Nacional de Igualdad y del Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, dos arquitecturas que existían pero operaban con desacoples crónicos.
Las primeras decisiones del mes
En sus primeras tres semanas de operación, la nueva Secretaría comunicó cinco líneas de trabajo: la elaboración de un Programa Nacional de Igualdad con metas medibles a 2030; el reforzamiento de la red nacional de Centros de Justicia para las Mujeres; el diseño de un sistema de cuidados con financiamiento federal y corresponsabilidad estatal; un acuerdo con plataformas digitales (Google, Meta, TikTok) para abordar violencia digital de manera coordinada; y una mesa permanente con consejeras indígenas en el marco del Año de las Mujeres Indígenas.
La pregunta crítica es cuál de estas cinco líneas tiene presupuesto efectivamente asignado y cuál se queda en el papel. El paquete económico federal 2025 etiquetó montos importantes para programas dirigidos a mujeres, pero buena parte de ese dinero está atado a programas sociales preexistentes (Mujeres con Bienestar, Pensión para Madres Trabajadoras) que, aunque importantes, no atacan las dimensiones más graves de la violencia letal. El presupuesto específico para refugios, Centros de Justicia, líneas de emergencia y mecanismos de protección sigue siendo, según las propias organizaciones civiles, insuficiente.
Lo que las víctimas necesitan que la Secretaría resuelva
Para una mujer que vive violencia hoy, la Secretaría se traduce —o no— en cuatro experiencias muy concretas que vamos a auditar a lo largo del año:
Acceso a refugios. México tenía al cierre de 2024 una red de aproximadamente 80 refugios entre públicos y operados por organizaciones civiles. La capacidad total no alcanza, ni de cerca, para la demanda. Las listas de espera, en estados como Jalisco, Estado de México y Veracruz, pueden significar semanas de exposición continua al agresor. La Secretaría tiene que duplicar esa red. Con presupuesto, no con buenas intenciones.
Centros de Justicia para las Mujeres. Existen 67 a nivel nacional. Funcionan bien donde han sido bien financiados (CDMX, Estado de México, Oaxaca) y mal donde el financiamiento es irregular. La Secretaría heredó el mandato de coordinar la red. La meta razonable es uno por cada distrito judicial relevante.
Línea 911 con perspectiva de género. El protocolo existe. La capacitación efectiva del personal operador es desigual. Una llamada que se desestima en los primeros sesenta segundos puede ser una mujer que muere en los siguientes treinta.
Alertas de Violencia de Género operativas. De las 26 declaratorias activas, organizaciones como el OCNF documentan que más de la mitad operan sin presupuesto etiquetado, sin coordinación interinstitucional clara y sin indicadores de cumplimiento públicos. La Secretaría tiene que hacer pública, cada trimestre, la rendición de cuentas de cada alerta.
El riesgo de la elevación simbólica
Convertir una agenda en secretaría puede ser un avance enorme o una manera elegante de neutralizarla. Lo segundo ocurre cuando la nueva titularidad acumula compromisos públicos sin presupuesto correspondiente, cuando los lineamientos se quedan en oficios circulares, cuando la Secretaría se vuelve la única responsable de un problema que en realidad atraviesa a Seguridad, Salud, Trabajo y Justicia. Esa trampa la conoce bien la titular, Citlalli Hernández, y ya lo ha dicho en entrevistas: "La igualdad sustantiva no se decreta desde una sola dependencia". El reto es lograr que ese diagnóstico se traduzca en presupuesto cruzado y en obligaciones reales para los demás secretarios.
Lo que vamos a seguir
En esta plataforma vamos a darle seguimiento al desempeño de la Secretaría con tres indicadores concretos: el presupuesto efectivamente ejercido contra el presupuestado (la diferencia es lo que cuenta), el número de feminicidios y desapariciones de mujeres reportados oficialmente cada trimestre, y el cumplimiento de las recomendaciones del CEDAW emitidas a México. Vamos a publicar esos tres indicadores cada tres meses. Si la Secretaría está funcionando, los datos lo van a mostrar. Si no, también.
Mientras tanto, la institución existe. Tiene puerta. Tiene presupuesto. Tiene mandato. La pelea es la de siempre: que lo que se decreta arriba llegue, real y efectivamente, a la mujer que hoy en la noche tiene miedo de irse a dormir en su propia casa.
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Fuentes:
- Secretaría de las Mujeres (México) — Wikipedia
- Sheinbaum resalta el avance de México en paridad de género — Síntesis
- La Jornada: Sheinbaum resalta avance de paridad de género
- Iniciativas por la igualdad de género — IMCO
- Violencia contra las mujeres persiste pese a compromisos internacionales — La Jornada / OCNF
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