Independencia y feminismo: las que no entraron en los libros
Cerca del 16 de septiembre, una mirada a las mujeres que sostuvieron la independencia mexicana y a las que el relato oficial sigue invisibilizando 200 años después.
Independencia y feminismo: las que no entraron en los libros
Publicado el 9 de septiembre de 2024 · Categoría: Movimientos feministas
A pocos días del 214° aniversario del inicio de la independencia mexicana, queremos detenernos en las mujeres que sostuvieron el proceso —algunas con nombre conocido, muchas más anónimas— y en cómo el relato oficial las invisibilizó durante dos siglos. La conmemoración del 16 de septiembre suele centrarse en Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos: hombres con bustos, con nombres de calles, con monumentos. Josefa Ortiz, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra, Manuela Medina, Mariana Rodríguez del Toro, Carmen Camacho —y miles sin registro— sostuvieron espionaje, comunicaciones, financiamiento, atención médica, cocina, hospitalidad clandestina, transporte de armas y mensajes. Sin ellas, la independencia no habría sido posible.
Este texto no busca solo "completar la nómina" sino preguntar algo más profundo: por qué la historia oficial las invisibiliza y qué dice esa invisibilización sobre los relatos nacionales actuales.
Las que tienen nombre
Algunas insurgentes que la historia oficial reconoce parcialmente:
Josefa Ortiz de Domínguez (1773-1829), conocida como "la Corregidora de Querétaro". Su decisión de avisar a los conjurados que el plan había sido descubierto, en septiembre de 1810, hizo que Hidalgo adelantara el llamado a la insurrección. Después fue procesada, encarcelada en convento. Murió en pobreza. Tiene calles, monumentos, billete (lo tuvo). Su rol "subordinado" la limita en la narrativa oficial: aviso clave, no comandancia.
Leona Vicario (1789-1842). Joven criolla rica que dedicó su fortuna y su trabajo a la causa insurgente. Espía, financista, periodista. Fue capturada, encarcelada, escapó. Se casó con Andrés Quintana Roo. Es la mujer mexicana más reivindicada en años recientes; la actual moneda y billetes la incluyen. Sus textos políticos siguen siendo poco enseñados.
Gertrudis Bocanegra (1765-1817). Insurgente de Pátzcuaro. Espionaje, articulación de redes locales, transmisión de mensajes. Fue capturada y fusilada en 1817 después de negarse a delatar a sus compañeros. Su nombre está en algunas plazas y bibliotecas; su perfil en la narrativa nacional es marginal.
Manuela Medina "La Capitana" (¿?-1822). Mujer indígena (probablemente tlaxcalteca) que comandó tropa. Liderazgo militar reconocido por Morelos. Murió de heridas en combate. Su perfil indígena y su rol militar la ha mantenido en márgenes de la historia oficial.
Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín (1775-1821). Conspiradora del centro del país. Espionaje, comunicaciones, alojamiento clandestino. Fue capturada y encarcelada.
Carmen Camacho, Antonia Nava de Catalán, Tomasa Estévez, María Soto la Marina y muchas más con perfiles documentados parcialmente.
Las anónimas
La gran mayoría de mujeres que sostuvieron la independencia no entraron en archivos. Algunas figuras que el conjunto de la historia social nos permite imaginar:
Las cocineras que alimentaron tropas insurgentes en marchas largas. Sin alimentación cotidiana, ningún ejército funciona.
Las soldaderas (anteriores a las de la Revolución, pero similares): mujeres que acompañaban tropas, cargaban suministros, atendían heridos, sostenían vida cotidiana en campamentos.
Las enfermeras improvisadas que atendieron heridos en condiciones precarias.
Las correos que llevaban mensajes entre células conspirativas atravesando territorios controlados por realistas.
Las financistas anónimas: mujeres ricas (criollas y mestizas) que aportaron joyas, propiedades, dinero a la causa.
Las hospederas: mujeres que ofrecieron techo y refugio a insurgentes, frecuentemente con riesgo extremo para sus vidas.
Las indígenas y afrodescendientes que articularon comunidades enteras a la causa, especialmente en regiones del sur (Guerrero, Oaxaca, Veracruz).
Sus nombres no están en los libros. Sus restos no tienen mausoleo. Pero sin su trabajo, ni Hidalgo, ni Allende, ni Morelos habrían podido sostener nada.
Por qué la invisibilización
La historia oficial mexicana, como la de la mayoría de los países, fue escrita por hombres letrados de clases altas y medias. Los registros se centraron en lo que ese marco interpretaba como "trascendente": batallas, decisiones políticas, liderazgos formales. El trabajo de logística, alimentación, cuidado, financiamiento, espionaje, comunicaciones —donde las mujeres aportaron mayor cantidad de trabajo— quedó subordinado.
Esa invisibilización tiene consecuencias actuales:
Una. El imaginario nacional sigue siendo predominantemente masculino. Los grandes "padres de la patria" no tienen "madres" simétricas en el panteón nacional.
Dos. Las niñas mexicanas crecen con escaso material de identificación: la historia es de ellos. Las pocas mujeres que aparecen, lo hacen en roles secundarios.
Tres. El trabajo de cuidado, comunicación, hospitalidad —que las mujeres siguen haciendo desproporcionadamente— se sigue subordinando como "no trascendente".
Cuatro. La idea de "líder" sigue siendo masculina. Cuando una mujer ejerce liderazgo, el lenguaje y los marcos disponibles son inadecuados.
Lo que el feminismo histórico mexicano hace
Hay trabajo académico y de divulgación que está rescatando estas figuras:
Carmen Ramos Escandón, Patricia Galeana, María Eugenia Vázquez Semadeni, Ana Lau Jaiven, Gabriela Cano y otras historiadoras feministas mexicanas han producido investigación que desplaza el centro narrativo.
El Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM y otros espacios académicos sostienen líneas específicas de historia de las mujeres.
Plataformas de divulgación como Mujeres en la Historia, Las Heroínas de la Independencia, han llegado a públicos amplios a través de redes sociales.
Libros recientes: "Mujeres insurgentes" de Patricia Galeana; "La participación femenina en la independencia" de varias autoras; biografías ampliadas de Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra.
Producción audiovisual: documentales y series con perspectiva de género sobre la independencia. Calidad variable pero presencia creciente.
Lo que toca exigir
Una. Currículo escolar revisado: que las niñas y niños mexicanos aprendan historia con presencia femenina sustantiva, no anecdótica.
Dos. Iconografía pública: que monumentos, plazas, calles, billetes incluyan figuras femeninas históricas con dignidad.
Tres. Investigación financiada: archivos abiertos, becas para historiadoras, edición de fuentes primarias.
Cuatro. Reconocimiento de la diversidad: las mujeres independentistas no fueron solo criollas; las indígenas, afrodescendientes, mestizas merecen visibilidad específica.
Cinco. Memoria contemporánea: que las mujeres que hoy sostienen luchas similares (defensoras, buscadoras, periodistas, organizadoras comunitarias) tengan reconocimiento mientras viven, no solo cuando son asesinadas.
Lo que esta plataforma sostiene
A Josefa Ortiz, a Leona Vicario, a Gertrudis Bocanegra, a Manuela Medina, a Mariana Rodríguez del Toro, a Carmen Camacho: gracias.
A las miles sin nombre que sostuvieron lo que se nombró independencia: este texto es para ustedes.
A las mujeres mexicanas que celebran el 16 de septiembre: la patria también la hicieron ustedes. La memoria es resistencia.
Esta plataforma sostiene la conversación. Vamos a seguir nombrando.
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