Argentina y el "antifeminismo de Estado": qué nos dice de nuestro futuro
Argentina vive un "antifeminismo de Estado" tras 18 meses de gobierno de Milei. Cuatro lecciones operativas para México sobre cómo blindar lo conquistado.
Argentina y el "antifeminismo de Estado": qué nos dice de nuestro futuro
Publicado el 23 de junio de 2025 · Categoría: Movimientos feministas
Cuando Javier Milei asumió la presidencia de Argentina en diciembre de 2023, las advertencias de las colectivas feministas argentinas no fueron exageraciones retóricas: fueron pronósticos. A 18 meses de su llegada al poder, el balance es sombrío. El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad fue eliminado por decreto. Las áreas dedicadas a violencia de género en distintas dependencias se desmantelaron o quedaron sin presupuesto operativo. El programa Acompañar, que daba asistencia económica a víctimas de violencia, fue suspendido. La Línea 144 —referencia regional para atención telefónica a víctimas— operó por meses con personal reducido. Las cifras de feminicidio en Argentina, que había venido en disminución durante la última década, cambiaron de tendencia: 228 feminicidios entre enero y noviembre de 2025, frente a 212 en el mismo periodo de 2024.
¿Qué es el "antifeminismo de Estado"?
La expresión la acuñaron las propias colectivas argentinas y la difundieron en marchas, columnas de opinión y conversaciones públicas durante 2024 y 2025. Antifeminismo de Estado describe una situación en la que el aparato gubernamental no solo se retira de las políticas de igualdad de género, sino que promueve activamente discursos y políticas que las contrarrestan. La diferencia con un gobierno simplemente conservador es importante: un gobierno conservador puede recortar presupuestos sin atacar discursivamente al feminismo. Un gobierno antifeminista de Estado lo combate explícitamente como ideología enemiga.
En el caso argentino, eso se traduce en: jefes y voceras del gobierno usando términos como "ideología de género", "lobby feminista" y "agenda woke" como insultos en discursos públicos; eliminación de áreas estatales con perspectiva de género; reducción del presupuesto educativo para programas de educación sexual integral (ESI); ataques mediáticos coordinados a periodistas, juezas y activistas feministas; intervenciones en agendas de salud sexual y reproductiva (la Argentina conserva, todavía, su ley de aborto legal de 2020, pero la implementación se ha visto presionada); revisiones de figuras penales como el feminicidio, con propuestas de eliminar el agravante.
Esa última propuesta —eliminar el agravante de feminicidio— es probablemente la más alarmante. Si pasara, cientos de personas condenadas por feminicidio podrían acceder a beneficios penitenciarios o ver reducidas sus penas. La regresión legal de 2025 fue un debate central de la política argentina y, al cierre del primer semestre, no se había votado, pero la sola permanencia de la propuesta en agenda envió un mensaje claro a agresores y a víctimas.
Lo que se desmanteló, en cifras
Las organizaciones civiles argentinas han documentado el desmantelamiento institucional con paciencia. Algunos datos resumen:
- Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad: eliminado en diciembre de 2023.
- Subsecretaría de Políticas de Género en distintos ministerios: la mayoría desaparecidas o con presupuesto reducido en 80% o más.
- Línea 144: operación con personal reducido entre 2024 y 2025; tiempos de espera para atención telefónica que pasaron de minutos a horas en algunos turnos.
- Programa Acompañar: suspendido durante varios meses; reactivado parcialmente con beneficios reducidos.
- Fondo de Refugios: presupuesto recortado significativamente, lo que llevó al cierre de algunos refugios y a la reducción de capacidad en otros.
Las consecuencias humanas de esos recortes son los nombres y rostros que las organizaciones argentinas han registrado: mujeres que llamaron a Línea 144 y no recibieron respuesta a tiempo; víctimas que no pudieron acceder a refugios saturados; programas de atención psicológica suspendidos en mitad de tratamientos.
Lo que México puede aprender
Para México, la experiencia argentina es enseñanza directa. No porque haya un Milei mexicano en el horizonte inmediato, pero porque las dinámicas globales —el ascenso de ultraderecha en distintos países, la articulación internacional de discursos antifeministas, el papel de redes sociales como amplificador— sí nos cruzan. Cuatro lecciones operativas:
Una: blindar instituciones. Las leyes son importantes, pero las instituciones —ministerios, secretarías, fondos, programas— pueden desaparecer por decreto si no están blindadas constitucionalmente. La conversación sobre cómo blindar la Secretaría de las Mujeres mexicana, las alertas de violencia, el Mecanismo de Protección a Defensoras y Periodistas, no puede postergarse. Mientras dependan de la voluntad de un Ejecutivo de turno, son frágiles.
Dos: blindar presupuestos. Programas con presupuesto etiquetado de manera permanente (no anual) son más difíciles de eliminar. La asignación constitucional de un porcentaje mínimo del presupuesto a políticas de igualdad —similar a la asignación a educación o a salud— es una conversación que México tiene pendiente.
Tres: fortalecer redes autónomas. Cuando el Estado se retira, las organizaciones civiles cargan más peso. Argentina lo está viviendo: fueron las colectivas, los refugios privados, las redes de acompañamiento las que mantuvieron operativa la atención básica durante el desmantelamiento. Para que esas redes resistan, necesitan financiamiento, capacidad técnica y autonomía. Construirlas en tiempos de bonanza institucional es la mejor inversión.
Cuatro: anticipar la batalla cultural. El antifeminismo opera primero en el terreno cultural —redes sociales, podcasts, influenciadores, retóricas mediáticas— antes de llegar al terreno institucional. Identificar las narrativas, contestarlas con datos, sostener la presencia pública en debates donde otros quisieran callarnos: son tareas urgentes.
La resiliencia argentina
Algo importante: a pesar del retroceso institucional, las redes feministas argentinas no desaparecieron. Reorganizaron su trabajo. Crearon redes de financiamiento alternativo. Sostuvieron acompañamiento de víctimas con presupuestos propios. La marcha del 3 de junio de 2025 —los diez años del primer Ni Una Menos— fue masiva y demostró que el movimiento sigue vivo, aunque transformado por el contexto.
Esa resiliencia es enseñanza para el resto de la región. La conquista institucional puede revertirse. La conquista cultural y organizativa, no.
Lo que sigue
Esta plataforma seguirá la evolución argentina como referencia comparativa con México. No por ánimo morboso, sino porque las democracias latinoamericanas se sostienen también en lo que aprendemos unas de otras. A las compañeras argentinas que sostienen la lucha desde un contexto adverso: gracias por enseñarnos. Y aquí, sigamos blindando lo que tenemos antes de tener que reconstruirlo.
Si vives violencia o necesitas denunciar de forma anónima, ni-una-mas.mx es un espacio seguro.
Fuentes:
- "Ni Una Menos" sobre la Argentina de Milei — EFE Eminista
- Feminismos: Ni Una Menos sobre la Argentina de Milei — Resumen Latinoamericano
- Argentina registró 228 feminicidios en 2025 — La República EC
- Las mujeres argentinas alzan su voz contra Milei — SwissInfo
- El "no hay plata" de Milei deja a víctimas de violencia — Pulitzer Center
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