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Movimientos feministas

25N: las voces que el Zócalo no cabe

A 24 horas del 25N, las voces que el Zócalo no cabe: víctimas presentes en ausencia, sobrevivientes, madres buscadoras, defensoras, trans, indígenas, trabajadoras, las que no podrán marchar.

Por Ana López
25N: las voces que el Zócalo no cabe

25N: las voces que el Zócalo no cabe

Publicado el 24 de noviembre de 2025 · Categoría: Movimientos feministas

Mañana es 25 de noviembre. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La Ciudad de México amanece con anticipación: las colectivas de los tres puntos de salida —Monumento a la Revolución, Ángel de la Independencia, Glorieta de las Mujeres que Luchan— ya tienen la logística terminada. Los carteles se imprimieron. Los pañuelos morados están listos. Los sets de hidratación, primeros auxilios y vigilancia, asignados. Los contingentes especiales —madres buscadoras, familias de víctimas de feminicidio, colectivas trans, defensoras del territorio— tienen sus puntos de encuentro establecidos.

Este texto es una previa a la marcha, escrito 24 horas antes. Lo publicamos hoy para acompañar a quienes irán mañana, para quienes no podrán ir pero quieren entender, para quienes leen desde otros estados. La crónica del día, con lo que efectivamente pase, llegará en publicaciones posteriores. Hoy queremos mirar, en lugar de la marcha, lo que está detrás de ella: las voces que el Zócalo, por más grande que sea, no cabe.

La presencia ausente: las víctimas

En cada 25N, el grito es por ellas. Por las 5,020 mujeres asesinadas en 2025 según los datos al cierre de octubre. Por las 3,637 desaparecidas durante el año. Por las niñas víctimas de abuso sexual. Por las defensoras y periodistas asesinadas. Por las mujeres trans cuyas muertes el Estado se rehúsa a tipificar correctamente.

Las víctimas son la presencia ausente del 25N. No están en el Zócalo. Pero están en cada cartel, en cada pancarta, en cada nombre que se nombra, en cada minuto de silencio que se observa, en cada vela que se prende. El 25N es, en este sentido fundamental, una manera colectiva de no olvidarlas. De rechazar el silencio que el sistema institucional preferiría imponer sobre ellas.

La presencia presente: las sobrevivientes

Las que sí están en el Zócalo son las sobrevivientes. Mujeres que vivieron violencia familiar, sexual, política, económica, y que están ahí para hacer presencia política. Para que su existencia sea, también, dato. Para que las cifras incluyan no solo a las que murieron, sino a las que viven después de la violencia.

Cada una de las sobrevivientes carga, además de su propio peso, el peso colectivo de las que no llegaron. Algunas de ellas han hablado públicamente, con nombre y rostro. Otras protegen su anonimato. Todas son parte de una cadena que el feminismo mexicano ha construido pacientemente: decir lo que pasó, exigir lo que falta.

Las que llegan en bloques específicos

Las madres buscadoras. Marchan en bloque propio, con las fotografías de sus desaparecidos. Llevan años haciendo el trabajo que el Estado no hace. En 2025, han enterrado a varias compañeras asesinadas. El bloque pasa lento por respeto: la gente abre paso, los aplausos sostenidos las acompañan, los gritos se moderan cuando ellas pasan.

Las familias de víctimas de feminicidio. Madres y padres que perdieron a sus hijas. Hermanas que perdieron a sus hermanas. Cada quien con su pancarta, su fotografía, su nombre. Es uno de los bloques más dolorosos de presenciar. Pero también el más político: ningún acto de Estado puede igualar la fuerza moral de una madre exigiendo justicia por su hija.

Las colectivas trans. Cargando los nombres de las víctimas de transfeminicidio. Eli, Katia, Joseline, Michelle, Montserrat, Guadalupe, Mónica. Y muchas otras. Su presencia recuerda que el feminismo mexicano no es solo de mujeres cisgénero: es proyecto de transformación que incluye a todas.

Las defensoras del territorio y sus aliadas. Triquis, mazatecas, nahuas, yaqui, comcáac. Mujeres que vienen desde Sonora, Oaxaca, Chiapas, Veracruz a marchar en CDMX. Su presencia conecta la lucha feminista urbana con la lucha indígena rural.

Las trabajadoras sexuales organizadas. Generalmente en bloque propio, exigiendo despenalización de su trabajo, derechos laborales y, sobre todo, atención a los crímenes contra ellas que el sistema rara vez investiga.

Las trabajadoras del hogar. Sindicato de Trabajadoras del Hogar y otras organizaciones, exigiendo cumplimiento real de la reforma de 2019, afiliación efectiva al IMSS, sanciones a empleadoras incumplidas.

Las estudiantes universitarias. Bloques organizados de UNAM, IPN, UAM, BUAP, UdeG, Uveracruzana y otras, exigiendo protocolos efectivos contra acoso académico.

Las periodistas mujeres. En bloque propio cuando es posible, marchando con cuidado por las amenazas que muchas viven, pero presentes para sumar visibilidad y para registrar la jornada.

Las que también llegan, pero desde fuera

Las migrantes. Mujeres que cruzaron la frontera norte desde Centroamérica y Sudamérica, que viven en México con condición migratoria irregular o regularizada, y que enfrentan violencia específica: trata, deportación, vulnerabilidad laboral. Su presencia en marchas es históricamente menor por el riesgo legal que asumen, pero hay colectivas que las acompañan.

Las migrantes mexicanas en el extranjero. Marchan en sus ciudades de residencia: Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Houston, Madrid, Berlín, Buenos Aires. Suman al 25N global. Su presencia recuerda que el feminismo mexicano es transnacional.

Las mujeres mayores. Frecuentemente subrepresentadas en marchas masivas pero presentes con dignidad y memoria. Algunas han participado en cada 25N desde su origen como conmemoración.

Las que no marcharán mañana

Por miedo. Por enfermedad. Por carga de trabajo. Por cuidados que sostienen a familiares dependientes y no pueden delegar. Por hijos pequeños que necesitan vigilancia. Por trabajos en domingos que no permiten ausencia. Por residencia en estados donde la marcha será más pequeña o no habrá. Por exclusión: mujeres que no se sienten representadas en el feminismo organizado, mujeres que han sido criticadas por colectivas, mujeres con discapacidades que no encuentran accesibilidad.

Cada una de ellas también es 25N. La marcha física es solo una de las formas de hacer presencia política. Las que no marchan también cuentan.

Las que no podrán marchar nunca más

Las víctimas. Cargamos su nombre.

Para mañana

A quienes irán: cuidense, hidraten, vayan en grupos, observen los cuidados de las colectivas, sostengan la presencia.

A quienes no irán: difundan, conversen, escuchen, financiar refugios, exijan a sus representantes legislativos.

A quienes leen y necesitan denunciar: ni-una-mas.mx es canal seguro.

Mañana, en el Zócalo, las voces serán muchas. Algunas serán gritos. Otras silencios prolongados. Otras consignas conjuntas. Todas dirán lo mismo en distintas variaciones: vivas, libres y juntas nos queremos. Y ese deseo colectivo, sostenido por miles de cuerpos en la calle, es lo que mantiene viva la posibilidad de que algún día, por fin, todas las niñas y mujeres mexicanas puedan crecer, vivir y envejecer sin miedo.


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Fuentes:

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