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Igualdad de género

Día Internacional de la Mujer Rural: las que sostienen el campo

El 15 de octubre se conmemora a las mujeres rurales. En México, sostienen producción agrícola, agua, alimentación y comunidades, con condiciones que urge reconocer.

Por Carmen Martínez
Día Internacional de la Mujer Rural: las que sostienen el campo

Día Internacional de la Mujer Rural: las que sostienen el campo

Publicado el 14 de octubre de 2024 · Categoría: Igualdad de género

Mañana, 15 de octubre, se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, fecha establecida por la ONU en 2007 para reconocer el papel central que las mujeres del campo juegan en la producción agrícola, la seguridad alimentaria, la gestión del agua, la salud comunitaria y la sustentabilidad ambiental. En México, las mujeres rurales son aproximadamente 20 millones y enfrentan condiciones específicas: mayor pobreza, menor acceso a tierra, brechas educativas, mortalidad materna elevada, violencia comunitaria, defensoras territoriales asesinadas, criminalización. Esta plataforma quiere dedicarles esta semana atención que el calendario noticioso suele reservar al medio urbano.

Las cifras

Algunas referencias para perfilar la situación:

Población rural de mujeres: aproximadamente 20 millones, de los 11.6 millones de mujeres que se autoidentifican como indígenas (con sobreposición significativa con población rural).

Pobreza: las mujeres rurales tienen tasas de pobreza significativamente mayores que las urbanas. CONEVAL estima que aproximadamente 52% de la población rural está en situación de pobreza, con presencia femenina sobre-representada.

Acceso a tierra: aproximadamente 23% de los ejidatarios y comuneros titulares de tierra son mujeres, según el Registro Agrario Nacional. La cifra ha aumentado en años recientes pero sigue siendo minoritaria.

Brecha educativa: las mujeres rurales tienen tasas de analfabetismo mayores que el promedio nacional. La deserción escolar femenina en zonas rurales es alta, frecuentemente vinculada a embarazo adolescente, trabajo doméstico no remunerado y matrimonio temprano.

Salud reproductiva: la mortalidad materna rural es 3 veces mayor que la urbana. Acceso a hospital con capacidad obstétrica es desigual.

Trabajo no remunerado: las mujeres rurales dedican en promedio 50-60 horas semanales a trabajo doméstico no remunerado, además de su trabajo productivo.

Violencia: las mujeres rurales enfrentan tasas similares de violencia familiar que las urbanas, pero con menos servicios de atención. Refugios rurales son escasos.

Defensoras: las defensoras del territorio rural son sobre-representadas como víctimas de asesinato, desaparición, criminalización.

Lo que sostienen

Las mujeres rurales sostienen actividades centrales para el funcionamiento social:

Producción agrícola: especialmente en agricultura familiar y de subsistencia. Mucho del maíz, frijol, hortalizas, café, hierbas, miel que llegan a los mercados mexicanos pasan por trabajo femenino.

Conservación de semillas: las mujeres rurales son guardianas de variedades locales de semillas (maíz nativo, especialmente). Su trabajo es central para soberanía alimentaria y biodiversidad.

Agua y recursos: en muchas comunidades, las mujeres caminan kilómetros para acarrear agua. Son guardianas de fuentes y de prácticas comunitarias de uso.

Cocina y alimentación: la cocina mexicana —patrimonio cultural reconocido por UNESCO— es sostenida cotidianamente por mujeres rurales que transmiten conocimiento intergeneracionalmente.

Salud comunitaria: parteras, médicas tradicionales, herbolarias. La salud rural sigue dependiendo en gran medida de redes femeninas de cuidado.

Educación informal: alfabetizadoras comunitarias, animadoras culturales, defensoras de la lengua local.

Defensa territorial: defensoras frente a megaproyectos, mineras, deforestación, contaminación.

Espiritualidad y cultura: sostén de prácticas rituales, festividades, memoria comunitaria.

Las defensoras del campo

Algunas figuras y casos que merecen ser nombrados:

Ana Lucía González, defensora otomí del Valle del Mezquital, asesinada en años recientes en contexto de defensa territorial.

Bertha Cáceres, lenca hondureña asesinada en 2016, articulada con redes mexicanas. Su asesinato sigue marcando la conversación regional sobre defensoras.

Marisa Mendoza, integrante de Cherán (Michoacán), comunidad purépecha que ejerce autogobierno desde 2011 y ha sido referente regional.

Las defensoras del río Sonora que han sostenido más de una década de lucha por reparación tras el derrame minero de 2014.

Las maestras y comuneras zapotecas, mixes, mixtecas, chinantecas de Oaxaca articuladas en torno a defensa de territorios y de recursos naturales.

Las parteras tradicionales de la Sierra Norte de Puebla, de Chiapas, de Oaxaca, que sostienen partos con conocimiento ancestral y exigen reconocimiento estatal.

Las defensoras frente al Tren Maya: comunidades mayas en Quintana Roo, Yucatán, Campeche que han documentado afectaciones a territorios sagrados, cenotes, biodiversidad.

Lo que toca exigir

Una. Acceso a tierra: que el porcentaje de mujeres ejidatarias y comuneras titulares aumente sustantivamente. Programas que faciliten regularización a nombre de mujeres.

Dos. Programa específico para campesinas con presupuesto suficiente. Programas como Sembrando Vida tienen componentes pero requieren presupuesto adecuado y operación efectiva.

Tres. Salud rural con perspectiva de género: hospitales con capacidad obstétrica accesibles, atención prenatal de calidad, articulación con parteras tradicionales, atención a violencia familiar.

Cuatro. Educación con calidad: escuelas operativas, maestras de la propia comunidad, materiales pertinentes, becas para que niñas terminen secundaria y prepa.

Cinco. Reconocimiento de defensoras: con protocolos específicos en Mecanismo Federal de Protección, articulación con autoridades locales, atención a casos pendientes.

Seis. Cuidados con remuneración: que el trabajo de cuidado, sostén alimentario, mantenimiento del hogar, sea reconocido económicamente. Programa nacional con presupuesto.

Siete. Conectividad e infraestructura: agua, electricidad, internet, transporte. Las brechas rurales en infraestructura básica son barreras para acceso a derechos.

Ocho. Articulación de cooperativas y comercialización: las productoras rurales requieren acceso a mercados con precios justos, no intermediarios abusivos.

Lo que esta plataforma sostiene

A las mujeres rurales mexicanas: ustedes sostienen lo que la economía urbana invisibiliza. Su trabajo es esencial. Su voz tiene que estar en cada conversación pública sobre país.

A las defensoras del campo asesinadas, criminalizadas, desplazadas: nombrarlas es resistir el silencio.

A las parteras, alfabetizadoras, comuneras, ejidatarias: gracias.

Esta plataforma sostiene compromiso de cobertura sostenida sobre realidad rural mexicana, no solo en fechas conmemorativas. Vamos a seguir.


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Fuentes:

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