Día de la Tierra: defensoras del territorio
El 22 de abril es Día de la Tierra. En México, el día tiene rostro: las defensoras que pagan con su vida por defender ríos, bosques, tierras comunales.
Día de la Tierra: defensoras del territorio
Publicado el 22 de abril de 2024 · Categoría: Especiales
Hoy es Día Internacional de la Madre Tierra, fecha establecida por Naciones Unidas en 2009 a propuesta de Bolivia. La conmemoración global busca visibilizar la urgencia ambiental: cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación, despojo de bienes comunes. En México, el Día de la Tierra tiene rostro específico: el de las defensoras que sostienen, frecuentemente con su propia vida, la defensa de ríos, bosques, tierras comunales, manantiales, mares.
Este texto, en el día que el calendario marca, es memoria y acompañamiento. Memoria de las defensoras que ya no están. Acompañamiento a las que siguen.
Las cifras del despojo
México vive una de las épocas más intensas de despojo territorial en su historia reciente. Los megaproyectos del sexenio que termina —Tren Maya, Corredor Interoceánico, refinería Dos Bocas, parque Aeroportuario AIFA— se sumaron a los proyectos privados de la economía extractivista: minería a cielo abierto en Sierra Madre, parques eólicos en Istmo de Tehuantepec sin consulta, hidroeléctricas en Veracruz y Chiapas, agroindustria intensiva, despojo turístico en Yucatán y Quintana Roo, urbanizaciones especulativas en Estado de México y CDMX.
Las cifras de afectación ambiental están documentadas: pérdida de cobertura boscosa, contaminación hídrica, desplazamiento de comunidades, daño irreversible a ecosistemas. Pero las cifras humanas son las que más duelen:
Casi 900 agresiones contra defensoras de la tierra en apenas dos años, según CMDPDH y CEMDA. Al menos 35 defensoras de la tierra asesinadas en Mesoamérica entre 2016 y 2024, con México concentrando un tercio de esos crímenes. Siete defensoras triquis asesinadas en Oaxaca entre 2018 y 2024.
Los pueblos en primera línea
Triquis en Oaxaca, mazatecas en Sierra Mazateca, nahuas en Sierra Norte de Puebla y Veracruz, yaqui y comcáac en Sonora, wixárika en Jalisco-Nayarit-Durango, ñañú en Hidalgo y Querétaro, purépecha en Michoacán, zapotecas y mixtecas en el Istmo y Sierra Norte de Oaxaca, maya en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, tseltales y tsotsiles en Chiapas. En cada territorio, mujeres indígenas que sostienen defensa cotidiana.
Sus luchas tienen patrones comunes:
Una. Consulta no realizada o simulada. Los megaproyectos llegan sin consulta libre, previa e informada, violando el Convenio 169 de la OIT.
Dos. Liderazgo femenino central. Las mujeres son, en la mayoría de los casos, líderes visibles. No es excepción: es continuidad de roles tradicionales (las mujeres son las primeras en sostener la economía de subsistencia que depende del agua, los bosques, las semillas).
Tres. Criminalización institucional. Las defensoras enfrentan procesos judiciales en su contra (acusaciones de delitos contra la propiedad, obstaculización de obra pública) en lo que organizaciones de derechos humanos llaman "criminalización" de la protesta legítima.
Cuatro. Articulación con redes nacionales e internacionales. La sobrevivencia depende de las redes que las amplifican: ONG, medios independientes, organismos internacionales.
Cinco. Costos humanos altos. Defensoras asesinadas, desplazamientos forzados, hostigamiento permanente.
Las defensoras que ya no están
Lista parcial, en este Día de la Tierra:
Bety Cariño, mixteca, asesinada en 2010 en San Juan Copala, Oaxaca. Bertha Cáceres, lenca hondureña, asesinada en 2016. Mariana Sánchez, Rosa Mago, Mauricia Trujillo, Sandra Domínguez, Romelia Ramos: defensoras triquis asesinadas en Oaxaca en años recientes. Irma Galindo, mixteca, desaparecida en 2021. Bettina Cruz Velázquez, defensora binnizá del Istmo, perdida en 2014. Rocío Mesino Mesino en Guerrero. Aurora Espinosa, antropóloga y defensora. Y muchas más cuyas identidades, por seguridad de sus familias, no se hacen públicas.
A todas: la memoria es resistencia. El silencio sobre su muerte sería complicidad.
Lo que el Estado sigue debiendo
Reconocimiento formal de las defensoras como personas defensoras de derechos humanos, recomendado por CEDAW.
Presupuesto específico para protección con perspectiva intercultural en el Mecanismo Federal.
Implementación efectiva del derecho a la consulta libre, previa e informada para todos los megaproyectos, antes y no después de las concesiones.
Investigación efectiva de los crímenes contra defensoras, incluyendo líneas que exploren responsabilidades de funcionarios cómplices.
Sanción a empresas que han operado en territorios sin consulta o que han contratado servicios de seguridad privada vinculados a hostigamiento de defensoras.
Lo que podemos hacer desde fuera
Si esta lectura te interpela, hay maneras concretas de acompañar las luchas sin reproducir lógicas paternalistas:
Difundir el trabajo y nombrarlas en sus propios términos.
Apoyar económicamente a sus colectivas y a las organizaciones nacionales que las acompañan.
Cuando viajas a sus territorios, hacerlo con respeto, escuchando, sin extractivismo cultural.
Exigir a las instituciones políticas públicas que las protejan, no que les den ceremonias.
Reconocer que la lucha por el territorio que las indígenas sostienen es la misma lucha de la que dependemos todas: por agua, por bosques, por semillas, por una tierra habitable.
A las defensoras del territorio: hoy y siempre, gracias. Su lucha es nuestra lucha. Su sobrevivencia es responsabilidad colectiva.
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Fuentes:
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