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Igualdad de género

Cuidados navideños: el trabajo invisible que sostiene la fiesta

La temporada navideña multiplica el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres. Mientras la fiesta corre, ellas cocinan, organizan, cuidan. Lo que el Sistema Nacional de Cuidados debe atender.

Por María Hernández
Cuidados navideños: el trabajo invisible que sostiene la fiesta

Cuidados navideños: el trabajo invisible que sostiene la fiesta

Publicado el 16 de diciembre de 2024 · Categoría: Igualdad de género

Estamos a una semana y media de Navidad. En millones de hogares mexicanos, la fiesta se prepara: posadas, cenas familiares, regalos, viajes, reencuentros, niños y niñas con vacaciones escolares, personas mayores que necesitan atención. Lo que la economía monetaria no contabiliza —pero que sostiene el funcionamiento real— es el trabajo doméstico y de cuidados que mayoritariamente realizan mujeres durante toda la temporada. La Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares del INEGI documenta que el trabajo no remunerado de los hogares equivale al 24.7% del PIB mexicano, y que las mujeres aportan aproximadamente el 73% de esa producción no monetizada. Esta semana queremos detenernos en lo que la temporada navideña intensifica y en lo que el Sistema Nacional de Cuidados prometido por la administración Sheinbaum debe atender.

Las cifras

Algunas referencias para perfilar:

Equivalente del trabajo no remunerado al PIB: aproximadamente 24.7% del PIB nacional, según Cuenta Satélite del INEGI. Cifra superior a sectores económicos formales como manufactura, comercio o servicios financieros.

Aporte femenino: aproximadamente 73% del trabajo no remunerado lo realizan mujeres.

Horas semanales: las mujeres mexicanas dedican en promedio 40-50 horas semanales a trabajo doméstico no remunerado. Los hombres dedican 15-20 horas.

Brecha de tiempo: las mujeres trabajadoras formales tienen "doble jornada" que las hace dedicar 15-20 horas adicionales semanales respecto a hombres con misma carga laboral formal.

Concentración temporal: la temporada navideña incrementa significativamente la carga, especialmente en preparación de comidas, organización de eventos, atención a visitas, gestión de regalos.

Mujeres rurales e indígenas: la carga es aún mayor (50-60 horas semanales en promedio).

Mujeres migrantes: muchas trabajadoras del hogar mexicanas y centroamericanas en territorio mexicano sostienen los hogares de sus empleadoras durante la temporada, en muchas ocasiones lejos de sus propios hogares.

La temporada que se incrementa

Algunas tareas específicas que se concentran en estas semanas:

Cocina festiva: preparación de tamales, romeritos, bacalao, ensalada, ponche, recalentado, rosca de Reyes. Comidas que toman días de preparación, frecuentemente articuladas con red femenina (madres, hijas, suegras, hermanas, amigas).

Limpieza intensiva: las casas se "limpian más" para visitas. La carga es real.

Organización de posadas: invitaciones, comida, decoración, gestión de visitas. Trabajo logístico no remunerado.

Compras: selección, presupuesto, búsqueda, transporte, envoltura de regalos. Carga psicológica significativa.

Cuidado intensificado de niñas y niños: con vacaciones escolares, las y los menores requieren atención adicional. Las madres frecuentemente coordinan cuidado mientras siguen trabajando.

Atención a personas mayores: muchas mujeres son cuidadoras principales de padres, suegros, abuelos. La temporada concentra reuniones que requieren coordinación específica.

Trabajo emocional: gestión de tensiones familiares, articulación de invitaciones, mantenimiento de relaciones, reconciliaciones, atención emocional. Trabajo invisible pero pesado.

Sostén de tradición cultural: la cocina, los rituales, las prácticas, la transmisión intergeneracional de saberes recae mayoritariamente sobre mujeres.

El costo de la temporada

La temporada navideña tiene costos específicos que las mujeres pagan:

Cansancio acumulado: la concentración de tareas genera fatiga física y mental que muchas reportan llevar hasta enero.

Salud erosionada: dolores musculares, insomnio, ansiedad, problemas digestivos por carga continua.

Tensiones familiares: la concentración familiar suele generar conflictos. Las mujeres frecuentemente son mediadoras emocionales.

Costo económico personal: muchas mujeres asumen costos de regalos, comida, decoración con presupuestos personales. La negociación familiar de recursos suele ser desigual.

Vacaciones inexistentes: lo que para hombres y niños es "vacaciones" para las mujeres adultas suele ser intensificación laboral.

Soledad para algunas: las mujeres mayores, viudas, divorciadas, sin pareja, frecuentemente cargan con organizar la temporada para otros sin recibir atención propia.

El Sistema Nacional de Cuidados prometido

La administración Sheinbaum ha prometido implementar el Sistema Nacional de Cuidados durante el sexenio. La promesa es estructural: reconocer que el cuidado es derecho universal y obligación pública, no carga femenina privada.

Los componentes que el sistema debe articular:

Una. Estancias infantiles ampliadas, accesibles, con calidad. Las que existen son insuficientes; las que cerraron en años recientes (CADIs y otras) deben reabrirse o sustituirse.

Dos. Centros de día para personas mayores con cobertura urbana y rural.

Tres. Atención a personas con discapacidad: apoyos para familias cuidadoras, centros especializados, capacitación.

Cuatro. Reconocimiento económico al trabajo de cuidados: programas que ofrezcan ingresos a personas cuidadoras (mayoritariamente mujeres) en lugar de seguir asumiendo carga sin compensación.

Cinco. Licencia parental compartida: que padres puedan tomar licencias significativas de paternidad para distribuir cuidado de bebés.

Seis. Atención a trabajadoras del hogar: con seguridad social, derechos laborales, salarios dignos. La Ley Federal del Trabajo se reformó en 2019; la implementación es desigual.

Siete. Educación con jornada extendida: que escuelas ofrezcan tiempo completo articulando con cuidado integral, no solo docencia.

Ocho. Articulación con SAT y empleadores: que el cuidado sea reconocido como costo laboral y se incentive licencias, flexibilidad, infraestructura empresarial de cuidado.

Lo que toca exigir

Una. Plan operativo del Sistema Nacional de Cuidados con cronograma 2025-2030, presupuesto multianual, indicadores trimestrales.

Dos. Reapertura de capacidades cerradas: estancias infantiles, comedores comunitarios, centros de día.

Tres. Reconocimiento del trabajo de cuidados con programa nacional con presupuesto.

Cuatro. Reforma a Ley Federal del Trabajo con licencias parentales compartidas, derecho a desconexión, protección a cuidadoras.

Cinco. Cumplimiento efectivo de derechos de trabajadoras del hogar: seguridad social, salarios dignos, protocolo contra violencia.

Seis. Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado con publicación trimestral y desglose por entidad.

Siete. Educación pública sobre redistribución del trabajo de cuidados, con énfasis en hombres y niños.

Lo que esta plataforma sostiene

A las mujeres que estos días estén cocinando, organizando, cuidando, articulando: el trabajo es real y es valioso.

A las que asumen sin queja la carga: este espacio te ve.

A las que están agotadas: el cansancio es legítimo.

A las que están solas en la temporada: este espacio acompaña.

A los hombres en hogares mexicanos: la redistribución es decisión cotidiana, no decreto. La conversación familiar sobre quién hace qué es central.

A la administración Sheinbaum: el Sistema Nacional de Cuidados es promesa central. Lo van a estar mirando millones.

Esta plataforma sostiene cobertura. La conversación sobre cuidados continúa.


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Fuentes:

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