Crónica del 8M 2025: lo que se gritó en el Zócalo
Crónica del 8M 2025 en Ciudad de México: tres puntos de salida, contingentes de madres buscadoras, pliego de exigencias entregado a la Presidencia. La marcha más numerosa de los últimos años.
Crónica del 8M 2025: lo que se gritó en el Zócalo
Publicado el 10 de marzo de 2025 · Categoría: Movimientos feministas
El sábado 8 de marzo de 2025 amaneció gris en la Ciudad de México. Para las 11:30 de la mañana, los tres puntos de concentración —Monumento a la Revolución, Ángel de la Independencia y Glorieta de las Mujeres que Luchan— ya estaban llenos de pancartas, pañuelos morados, batucadas y botellas de agua repartidas entre quienes recién llegaban. La marcha del 8M en CDMX, según los conteos preliminares de organizaciones civiles, reunió a más de 180 mil personas. Las cifras oficiales fueron, como cada año, más conservadoras. Las cifras de las colectivas, más altas. La verdad estaba en el cuerpo: en el Zócalo de la noche del 8 cabían más mujeres de las que ese mismo Zócalo ha cabido en muchos eventos oficiales.
Lo que llevaban las pancartas
Hubo de todo. Las pancartas de denuncia ("Justicia para Diana", "Justicia para Bianca", "¿Dónde está Magdalena?"). Las pancartas de exigencia ("Aborto legal en todo México", "Sistema Nacional de Cuidados ya"). Las pancartas literarias ("El estado opresor es un macho violador", repitiendo el himno chileno de 2019). Las pancartas de humor ácido que han caracterizado al feminismo mexicano en redes sociales ("Mi mamá no me crió para callarme", "Si me matan, no busquen a mi novio: él me lo dijo"). Y las pancartas que duelen: las que llevaban las madres buscadoras con la fotografía de quien aún no aparece, escrita con plumón sobre cartón, debajo del nombre y la fecha de desaparición.
Las madres buscadoras marcharon en bloque propio. Madres de Sonora, Madres de Jalisco, Madres de Veracruz, Madres de Coahuila. La presencia del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, apenas tres días después del hallazgo del Rancho Izaguirre, fue uno de los momentos más cargados de la jornada. La gente abrió paso a su contingente. El silencio se hizo cuando ellas pasaron. Los aplausos llegaron después, sostenidos.
La consigna del año
Si una sola consigna se llevó el 8M 2025, fue: "Vivas, libres y juntas nos queremos." La frase, acuñada años atrás por el feminismo argentino y mexicano, sintetizó tres demandas en un solo verso: justicia frente al feminicidio (vivas), autonomía corporal y derechos reproductivos (libres), organización colectiva (juntas). Esa consigna se gritó en cada uno de los tres bloques, se leyó en cientos de pancartas, se cantó en versiones musicalizadas por bandas femeninas que acompañaban el contingente.
La cobertura responsable
Como cada año, el 8M también es prueba para los medios. Hubo cobertura responsable y cobertura predadora. La diferencia, una vez más, está en lo que se enmarca y lo que se omite. Los medios que decidieron contar la marcha desde su masividad, desde sus consignas, desde la organización del cuidado entre asistentes (zonas de hidratación, primeros auxilios, vigilancia ante intentos de provocación), hicieron periodismo. Los medios que centraron sus portadas en pintas, vandalismo, escenas de tensión con elementos policiacos, hicieron espectáculo a costa de las marchantes.
Esta plataforma, como tantas veces, recuerda algo simple: el 8M no es vandalismo. Es duelo público y exigencia colectiva. Lo que se pinta en una fachada se borra en horas. Lo que se borra cuando se silencia un feminicidio dura para siempre.
Las exigencias formales
Las colectivas entregaron en el Zócalo un pliego de exigencias dirigido a la Presidenta y al Congreso. Los cinco puntos centrales: presentación con vida de las mujeres desaparecidas; justicia con perspectiva de género para los casos de feminicidio; aborto legal, seguro y gratuito en las entidades pendientes; presupuesto blindado para refugios y Centros de Justicia; reconocimiento formal de las buscadoras y defensoras como personas defensoras de derechos humanos. El documento, firmado por más de 200 colectivas, fue recibido por la Secretaría de las Mujeres con compromiso público de respuesta en 90 días. El reloj corre.
Lo que pasó después
La noche del 8 al 9 de marzo, varios grupos de mujeres permanecieron en el Zócalo en vigilia. La temperatura bajó. Las velas se prendieron una por una. Cada grupo eligió a quién recordar. Hubo quien rezó, quien cantó, quien guardó silencio, quien lloró sin contención. La pluralidad del feminismo mexicano se manifestó también en sus formas de hacer duelo.
El día siguiente, varias colectivas convocaron a una asamblea pública para procesar la jornada y discutir la siguiente. Esa asamblea, abierta y plural, decidió tres cosas que iremos viendo en los meses por venir: una caravana nacional por las desaparecidas hacia el verano, una jornada de presión legislativa para el Sistema Nacional de Cuidados, y una vigilia permanente cada día 25 frente a fiscalías estatales hasta lograr respuestas en los casos sin resolver.
El cierre
Lo que se gritó en el Zócalo el 8 de marzo de 2025 no fue distinto, en esencia, de lo que se gritó en el 8M 2017, 2019, 2022. Pero la fuerza con que se gritó sí. Porque el contexto cambia, los nombres se acumulan, las cifras crecen, y el cuerpo colectivo que sale a la calle —que es plural, que se contradice a sí mismo, que tiene pleitos internos abiertos, que es feminista, que es indígena, que es trans, que es popular, que es académica, que es campesina— sigue respirando. Esa respiración es lo que llamamos movimiento.
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