Brecha salarial 2024: el primer corte del año
Las mexicanas siguen ganando significativamente menos que los hombres. Para 2024, la brecha persiste y se cruza con dimensiones de cuidados, segregación y maternidad.
Brecha salarial 2024: el primer corte del año
Publicado el 29 de enero de 2024 · Categoría: Igualdad de género
Al cierre del cuarto trimestre de 2023, una mujer en México percibía aproximadamente 20% menos que un hombre por trabajo equivalente, según los datos del INEGI procesados por IMCO y otras organizaciones de incidencia. El primer corte del año confirma lo que llevamos años reportando: la brecha salarial mexicana es de las más altas de América Latina, no se mueve significativamente con cambios de administración, y se cruza estructuralmente con la brecha de cuidados, la segregación ocupacional y la penalización por maternidad.
Este texto abre la cobertura económica del año porque la independencia económica es, al final, uno de los pilares estructurales que sostienen o desmontan la violencia de género. Cuando una mujer depende económicamente de su pareja, las opciones de salir de relaciones violentas se reducen drásticamente. Cuando la jubilación femenina promedio es 30% más baja que la masculina, la pobreza en la vejez tiene cara de mujer. Cuando los sectores feminizados son los peor pagados, el trabajo de las mujeres queda subvaluado por estructura, no por desempeño.
Las cifras del primer corte
Los datos clave del cierre 2023 / arranque 2024:
- Brecha salarial general (mismo trabajo): alrededor del 20%.
- Brecha cuando se incluye trabajo doméstico no remunerado: 22% al 25%.
- Horas semanales de trabajo no remunerado: mujeres 42, hombres 17.
- Valor económico del trabajo no remunerado: 22.8% del PIB nacional.
- Tasa de participación laboral femenina: aproximadamente 45%, frente a 75% masculina.
- Pensiones promedio de jubilación: 30% menos para mujeres.
Cada cifra esconde realidades concretas. Una mujer que entra al mercado laboral a los 22 años, interrumpe su carrera por maternidad a los 28, regresa parcialmente a los 32, jubila a los 65: acumula años perdidos de cotización, ascensos no logrados, oportunidades no tomadas. La consecuencia económica de toda una vida laboral es enorme: en algunos cálculos de IMCO, una mujer con dos hijos puede ganar 30% menos durante toda su vida laboral que un hombre con la misma escolaridad y trayectoria.
Las dimensiones que se cruzan
La brecha salarial no es un problema autónomo. Se sostiene sobre tres dimensiones interconectadas:
Brecha de cuidados. Las mujeres asumen el grueso del trabajo doméstico y de cuidados sin remuneración. Esa carga reduce el tiempo disponible para empleo formal, capacitación, ascensos. Mientras la infraestructura pública de cuidados (estancias infantiles, centros de día para personas mayores) sea insuficiente, alguien tiene que cubrir ese trabajo. Estadísticamente, ese alguien es una mujer.
Segregación ocupacional. Las mexicanas se concentran en sectores con remuneraciones más bajas: educación básica, salud (especialmente enfermería), comercio menor, servicios personales, atención al cliente. Los hombres dominan los sectores mejor pagados: ingeniería, finanzas, dirección empresarial, tecnología, energía. Esa concentración no es producto de elecciones libres: es resultado de filtros sostenidos desde la primaria (orientación vocacional sesgada, falta de modelos en STEM, hostigamiento que expulsa).
Penalización por maternidad. Diversos estudios mexicanos e internacionales documentan que el ingreso femenino cae significativamente tras la primera maternidad y rara vez recupera la trayectoria que tendría sin esa interrupción. La paternidad, en cambio, no penaliza el ingreso masculino e incluso, en algunos sectores, lo aumenta.
Lo que se podría hacer (otra vez)
Las propuestas existen y se han llevado a las mesas oficiales por años. Repetimos las cinco más importantes para 2024:
Una. Reportes públicos de brecha salarial obligatorios para empresas de cierto tamaño y para todas las dependencias del sector público. La transparencia es el primer paso.
Dos. Auditorías de remuneración que identifiquen discriminación pura (mismo puesto, distinto pago) y la corrijan automáticamente.
Tres. Licencias parentales paritarias y obligatorias para hombres, no transferibles. Mientras la maternidad sea de 12 semanas y la paternidad de 5 días, el mercado seguirá penalizando a quien procree.
Cuatro. Sistema Nacional de Cuidados con presupuesto operativo. Lo discutiremos durante todo el año, pero lo dejamos como propuesta de fondo: la inversión pública en infraestructura física de cuidados libera tiempo de las mujeres y desmonta la brecha estructural.
Cinco. Revisión de salarios mínimos profesionales que afectan especialmente a sectores feminizados. Mientras los sectores donde se concentran las mujeres tengan los salarios más bajos, la segregación ocupacional seguirá produciendo brecha.
El contexto electoral
2024 es año electoral. Las dos candidaturas presidenciales han incluido en sus plataformas, en distintos grados, propuestas para reducir la brecha salarial. La pregunta es cuál de esas promesas se traduce en políticas concretas con presupuesto operativo a partir del 1 de octubre. Vamos a darle seguimiento.
A las mexicanas que cargan trabajo no pagado, que enfrentan brecha salarial directa, que pagan el costo de la maternidad sin poder negociar redistribución: este año, también, las contamos.
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Fuentes:
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